En México uno de cada cuatro habitantes no comen lo suficiente ni con calidad nutricional.
Los efectos de la pandemia del COVID y la guerra entre Rusia y Ucrania y el poco crecimiento económico, configuran la tormenta perfecta, sostiene Lina Pohl, representante de la FAO, que es la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura. (La Jornada, 27 de abril).
Aminodin y Aliman son dos niños filipinos pepenadores que no pierden la sonrisa. Su padre sostenía que las personas que sonríen viven más. En una película de 30 minutos “El Monstruo Invisible” de los españoles Javier y Guillermo Fesser (2019), nos muestran el drama del hambre en Filipinas, que es la misma que padecen 149 millones de niños en el mundo y que es causante de la desnutrición crónica que dificulta la capacidad de aprender y limita el desarrollo físico y congestivo de los niños. (www.accioncontraelhambre.org) Aminodin dice en el film, refiriéndose al hambre que siente: “Es un monstruo invisible que se mete en la tripa” Lina Pohl, ve la tormenta perfecta como “una crisis global generalizada”. El precio de los alimentos en México, llegó en marzo a su nivel más alto desde que se tiene registro. Advierte que será enorme el efecto que tendrá la guerra Rusia - Ucrania. pues ocasiona un encarecimiento y escasez de fertilizantes. A México le recomienda seguir con las medidas de protección social y reforzarlas.
El gobierno federal eliminó varios de los programas que apoyaban la economía familiar por la austeridad republicana. Si bien es cierto que se entrega en efectivo dinero en apoyos, estos están siendo mermados por la inflación más elevada desde hace más de 20 años.
La entrevista y la película, apenas muestran la gravedad de lo que inexorablemente vendrá de no tomarse desiciones oportunas para apoyar a los que menos tienen.
Recordar la hambruna que azotó a China en los años ’58 a ’61 del siglo pasado no estaría mal. Se calcula que murieron de inanición más 15 millones de habitantes, según los cálculos más optimistas. Nos debería prevenir que lo inverosímil es posible. China cometió serios errores en su marcha hacia adelante que destruyó severamente la capacidad de producción de alimentos, en una enloquecedora toma de decisiones erróneas que privilegiaban la política. Pohl, lo pone con gran claridad: por ahora México no tiene problemas de escasez de alimentos. El problema, es la escasez de dinero en los bolsillos.
Revisar la estrategia para hacer frente a la tormenta que se avecina sería prudente. No es con discursos ni demagogia. Es hacer un alto en el camino para ver mejor la ruta.
Los tres niveles de gobierno tienen que hacer su parte. En Morelos la pobreza alimentaria ha crecido seriamente después de la pandemia.
¿Qué hacer?
Generar una política pública emergente. Convocar a los expertos para que muestren una prospectiva de cómo nos va a afectar la tormenta por escasez de alimentos, pandemia e inflación. Construir escenarios y construir la estrategia.
La imaginación debería tener su lugar. En la película Británica “El niño que domó al viento” (2019), muestra cómo un de niño de Malawi, lee un libro y descubre la manera de obtener agua del subsuelo mediante un ingenioso artefacto: un molino de viento. Alivia la penuria de su aldea. Rescata a la población del hambre. Voluntad, ingenio, lectura y amor, logran resolver la agobiante carencia. Pensamos que a nosotros, no nos va a ocurrir la experiencia de la hambruna China, ni la pobreza de las Filipinas ni nos afectará la guerra europea. Puede ser un lamentable error de visión. Creíamos que nunca más habría conflicto entre Rusia y los EEUU. Ya lo vemos.
Ante la tormenta, sellemos las ventanas y la puertas. Apoyar el empleo y estimular la economía. La inversión pública y privada tiene que crecer. El tiempo se acorta y los nubarrones se ven en el horizonte.
Por: Ariel Homero López Rivera / opinion@diariodemorelos.com
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