En el marco de la estrategia de desarrollo económico del Gobierno Nacional, Morelos se posiciona no solo como un estado de paso, sino como una pieza clave para la soberanía industrial de México. El “Plan México” busca elevar el contenido nacional al 50% en sectores estratégicos, y la entidad, con su cercanía al Valle de México y su sólida base manufacturera, tiene la oportunidad histórica de liderar esta transición. Sin embargo, este potencial solo será real si el crecimiento económico se utiliza para recuperar un crecimiento económico sostenido y la paz social.
La principal oportunidad para Morelos radica en atraer empresas de alto valor agregado. A diferencia de la manufactura básica o el sector primario, sectores como la ciberseguridad, la farmacéutica de alta especialidad y la industria aeroespacial (taller de reparación de aviones en el aeropuerto de Cuernavaca) demandan talento calificado y ofrecen mejor capacitación y salarios.
Esta transición sería la mejor estrategia contra la pobreza laboral. En Morelos afecta al 38.4% de la población (por encima de la media nacional). Al integrar a los jóvenes morelenses en empleos tecnológicos y formales, se rompe el ciclo de la informalidad, que hoy es del 64.7% de los trabajadores del estado. El desarrollo económico no debe verse solo como acumulación de capital, sino como la creación de movilidad social que permita a la familia morelense acceder a una vida digna. O sea, desarrollo económico vs. Delincuencia: a mayor oportunidad de empleo digno, menor es el reclutamiento de jóvenes por parte de la delincuencia organizada.
La inversión de las empresas de alto impacto actúa como una estrategia de seguridad. En un estado donde el homicidio doloso ha mostrado reducciones significativas (36.2% en el último año. SNSP), el reto es mantener esa tendencia eliminando las causas raíz: la falta de certeza en el futuro.
Cuando una empresa de alta tecnología se instala en Morelos, no solo construye una nave industrial; genera un entorno de legalidad, demanda servicios locales y mejora la iluminación y conectividad de la zona. El desarrollo económico quita terreno a la violencia al ofrecer a las nuevas generaciones una alternativa real al crimen.
Para que Morelos tenga oportunidad frente a competidores como Querétaro o San Luis Potosí, debe resolver tres “cuellos de botella” urgentes: Energía Eléctrica: Las empresas de alto valor agregado son electro-intensivas. El Plan México debe garantizar que la CFE modernice las subestaciones en Morelos. Sin energía estable y suficiente, las inversiones tecnológicas simplemente se mudarán a estados que ya ofrecen infraestructura “verde” y confiable. De igual manera la infraestructura en comunicaciones deberá ser modernizada.
La extorsión sigue siendo el “impuesto” que asfixia a las PyMEs. El Plan Kukulkán federal, debe ser implacable en los corredores industriales de Morelos. La seguridad no es solo vigilancia; es la certeza jurídica de que una empresa puede operar sin que sus mercancías sean interceptadas.
Quizá el mayor reto de Morelos es que compite en un entorno feroz. Mientras Nuevo León atrae el 73% del nearshoring del norte, el Bajío ofrece ecosistemas aeroespaciales ya maduros. Morelos debe diferenciarse mediante la especialización. Su ventaja competitiva es la calidad de su capital humano (más de 40 centros de investigación) y su ubicación estratégica.
Además, el Estado debe ofrecer mayor agilidad administrativa: reducir los tiempos de trámites de 2.6 años a menos de 12 meses, como propone la Ventanilla Digital Nacional.
El verdadero progreso de Morelos pasará por el éxito de la implementación del Plan México y se medirá por la reducción de los índices de pobreza y la pacificación del estado. La coordinación entre el gobierno de Morelos y el federal es vital. Si se logra garantizar energía, infraestructura y seguridad, Morelos pasará de ser un “paso logístico” a ser el corazón tecnológico del centro de México, convirtiendo la inversión en el motor que finalmente derrote a la pobreza y a la violencia.
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