La Tremenda Corte fue un programa radiofónico. Hizo la delicia de nuestros padres con un humor blanco y ligero. Se produjo en La Habana, Cuba desde 1942 hasta 1961. Su éxito fue internacional, especialmente en Latinoamérica. Programa de parodia que mantenía cautiva a la audiencia.
Los argumentos plantean situaciones absurdas que habrán de concluir en el Juzgado de la Tremenda Corte. El acusado es José Candelario “Tres Patines”, que hace de sus víctimas a Rudecindo y a Nananina por alguna pillería y quienes lo llevan ante el juez (Aníbal de Mar). El manejo del lenguaje es un juego de palabras chocarrero, tramposo, juguetón e insólito. Despierta la simpatía de los oyentes, quienes esperan que el delito se resuelva propiciado por el propio Tres Patines. El Tremendo Juez es un magistrado justo, recto y honesto. Dicta sentencia dando nombre al delito (Gallinicidio, vaquicidio…). (Buscar en YouTube. Se va a divertir).
Las dictaduras no tienen sentido del humor, sobre todo cuando alguno de sus próceres son exhibidos. Por lo que el elenco del programa se tuvo que salir rumbo a Miami. Tres Patines estuvo encarcelado 27 días. (Sin cargos).
Comedia y realidad se entretejen ¿Dónde queda la ficción, dónde la realidad?. Cástor Vispo (Así se llamaba el escritor/guionista como inspirado por alguna novela de aventuras), gallego que llegó a La Habana a la edad de 18 años, huyendo de la guerra. Trabajaba en el almacén del periódico El Universal y en sus ratos libres escribía.
El pueblo asiste ante el juez en busca de justicia. El juez ha de de soportar las triquiñuelas de Tres Patines. El público ríe divertido de la sagacidad del personajes que hace circo maroma y teatro para pretender salirse con la suya.
Pero en Cuernavaca la cosa es diferente. El Tribunal Superior de Justicia y quienes lo integran han hecho el papel que le correspondía a Tres Patines. El mundo al revés. El pueblo ha asistido entre asustado, preocupado y divertido a las argucias de los magistrados. Han sido incapaces de “dictar sentencia” y designar a su presidente. Sus argumentos para evitar la elección de su no afín, no se le ocurrió ni a Cástor Vispo: filtración de grabaciones de compromisos inconfesables, moches, expedientes secretos, traiciones, demandas del 30% a cambio del voto. Aún hay más, para no ser convocados y que se cumpliera con la mayoría ¡apagaron los celulares!. Una auténtica Tremenda Corte.
La comedia protagonizada por el Tribunal Superior de Justicia justifica sin ninguna duda la imperiosa necesidad de reformar el sistema de justicia de Morelos. ¿Podríamos estar peor votando a nuestros jueces, a nuestros magistrados? El tiempo lo dirá. Mientras tanto en el país se reforma el sistema de justicia, bajo la extraña modalidad de elección de jueces y magistrados. Todo parece indicar que avanzamos hacia un modelo de justicia electo por la gente jugando a la gallina ciega o echando un ojo al acordeón que generosamente les dio el gobierno o algún partido. Suprema Corte de Justicia habremus, no hay duda. Posiblemente la presida quien hizo del plagio un estrategia jurídica y política.
Me consuela saber que nada es para siempre. Reviso la historia de Roma. Veo cómo se transitó de la república al imperio y viceversa… a través de los siglos. En un gimnasio los diputados votaron la Reforma Judicial, sin quórum. En el Senado le perdonaron el expediente penal a los Yunes y cambiaron de partido. El poder legislativo rifó en tómbola las candidaturas. Los acordeones sonaron con estridencia. Pobre Tres Patines, nunca lo imaginó.
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