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Elena Rybakina conquista el US Open y llega a la cima del tenis mundial

Deportes

La kazaja derrotó a Aryna Sabalenka para conquistar su tercer Grand Slam y convertirse por primera vez en la número uno del mundo

104   PERLA GUADALUPE RAMIREZ
Elena Rybakina gana el US Open y se convierte en número 1 del mundo
María Sharápova, 5 veces campeona de Grand Slam, entregó el trofeo a la campeona US Open 2026.

Nueva York.- Elena Rybakina no necesitó gritar, caer de rodillas ni protagonizar una celebración desbordada para confirmar que había alcanzado la cima del tenis mundial. Como ha ocurrido durante buena parte de su carrera, la kazaja mantuvo la calma incluso después de conseguir uno de los triunfos más importantes de su vida: este sábado derrotó a Aryna Sabalenka por 6-4, 5-7 y 6-2 para conquistar por primera vez el US Open.

La victoria en Nueva York representa el tercer título de Grand Slam para Rybakina y el segundo que consigue durante una extraordinaria temporada 2026. Su colección comenzó con Wimbledon 2022, continuó este año con el Australian Open 2026 y ahora suma el US Open. Además, en 2025 conquistó las WTA Finals, consolidándose progresivamente entre las grandes figuras de su generación.

De Moscú a representar a Kazajistán

La historia de Rybakina tiene una particularidad. Nació en Moscú el 17 de junio de 1999 y comenzó a jugar tenis cuando tenía seis años. Durante sus primeros años representó a Rusia, pero en 2018 tomó la decisión de competir por Kazajistán, país cuya federación respaldó el desarrollo de su carrera internacional. Su primer campeonato en el circuito WTA llegó en Bucarest en 2019 y apenas un año después ya había conseguido instalarse dentro del Top 20 mundial.

Su gran explosión llegó en Wimbledon 2022. Con 23 años derrotó a Ons Jabeur en la final y consiguió su primer major. Desde entonces, Rybakina fue construyendo una reputación basada en uno de los servicios más peligrosos del circuito, golpes planos y extremadamente potentes y una capacidad particular para mantenerse aparentemente imperturbable en los momentos de mayor presión.

Esa evolución alcanzó otra dimensión durante 2026. Rybakina conquistó el Australian Open y llegó a Nueva York con la posibilidad de alcanzar algo que nunca había conseguido: convertirse en la mejor tenista del planeta. Lo hizo además después de sufrir una lesión en el tobillo izquierdo en Cincinnati, que incluso puso en duda su participación en el último Grand Slam de la temporada.

Un US Open que cambió su carrera

El camino hacia el campeonato tampoco fue sencillo. Rybakina eliminó a la cuatro veces campeona de Grand Slam Naomi Osaka, remontó ante Zheng Qinwen y posteriormente hizo lo mismo contra Coco Gauff en semifinales. Su victoria sobre Zheng ya le había asegurado matemáticamente convertirse en la nueva número uno del ranking mundial.

Solamente faltaba el título.

Del otro lado de la red estaba Sabalenka, número uno saliente y bicampeona defensora del US Open, quien acumulaba 20 victorias consecutivas en Flushing Meadows antes de la final. El contraste entre ambas volvió a ser evidente: mientras la bielorrusa exteriorizaba la tensión y frustración de una batalla de tres sets, Rybakina permanecía prácticamente inexpresiva.

Después de perder el segundo parcial, la kazaja respondió con un contundente 6-2 en el tercero. Terminó la final con 12 aces y 36 tiros ganadores, apoyándose nuevamente en el arma que ha definido gran parte de su carrera: un servicio capaz de quitarle tiempo y opciones a prácticamente cualquier rival.

La nueva número uno del mundo

El título terminó de confirmar un cambio de poder en el circuito femenino. Rybakina puso fin al periodo de 99 semanas de Sabalenka como número uno y alcanzará oficialmente por primera vez la cima del ranking WTA con la actualización de este lunes.

También consiguió una hazaña poco habitual: ganar Australian Open y US Open durante la misma temporada, los dos Grand Slams disputados sobre cancha dura. Es apenas la tercera mujer en conseguirlo durante este siglo.

Con Wimbledon, Australia y Estados Unidos ya en su colección, solamente le falta Roland Garros para completar los cuatro grandes campeonatos del tenis.

La campeona que casi nunca celebra

Pero existe otra característica que ha acompañado a Rybakina desde que irrumpió en la élite y que la diferencia de muchas de sus rivales: es extraordinariamente reservada.

No significa que exista necesariamente un misterio deliberadamente construido alrededor de ella. Más bien, su personalidad pública ofrece muy poco del espectáculo emocional habitual en el deporte de élite. Rybakina suele hablar con un tono bajo, concede respuestas medidas y sus celebraciones son contenidas. Incluso cuando gana algunos de los partidos más importantes de su carrera, su reacción puede parecer casi idéntica a la de cualquier otro punto.

Esa imagen contrasta radicalmente con su tenis.

Fuera de la cancha puede parecer tímida y distante; dentro de ella tiene uno de los juegos más agresivos del circuito. Su servicio puede dominar partidos completos y sus golpes desde el fondo tienen una potencia que obliga constantemente a sus rivales a defender.

Y mientras otras jugadoras utilizan gritos, gestos o celebraciones para liberar la presión, Rybakina parece hacer exactamente lo contrario: la guarda.

El contraste perfecto con Sabalenka

La final del US Open volvió a mostrarlo.

Sabalenka vive los partidos exteriorizando emociones. Celebra, grita, se enfada y transforma esa intensidad en combustible competitivo. Rybakina parece jugar detrás de una máscara imposible de leer.

Cuando Sabalenka comenzó a frustrarse durante la final, Rybakina mantuvo su comportamiento habitual. Esa serenidad terminó siendo una de sus mayores armas cuando el partido llegó al tercer set.

Precisamente por eso se ha convertido en una figura tan particular dentro del tenis femenino. No necesita construir un personaje alrededor de sus victorias. Incluso antes de la final insistió en que no quería colocarse presión adicional y que prefería concentrarse únicamente en jugar su mejor tenis.

De campeona de Wimbledon a reina del mundo

A los 27 años, Elena Rybakina alcanza finalmente el lugar que durante varias temporadas parecía destinado a ocupar.

Tiene tres Grand Slams:

Wimbledon 2022.
Australian Open 2026.
US Open 2026.

Es campeona de las WTA Finals, ha construido una de las grandes rivalidades actuales frente a Sabalenka y ahora puede añadir algo nuevo a su carrera: número uno del mundo.

Y quizá exista cierta ironía en la manera en que lo consiguió.

En una época donde cada gesto de los grandes deportistas termina convertido en una fotografía, un video o una publicación viral, una de las mejores tenistas del planeta continúa siendo una de las más difíciles de descifrar.

Rybakina habla poco, celebra todavía menos y rara vez permite saber qué está pensando.

Ahora tampoco necesita explicarlo demasiado.

Tres Grand Slams y el número uno del mundo hablan por ella.

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Sobre el autor

104   PERLA GUADALUPE RAMIREZ
Perla Ramírez

Licenciada en Ciencias de la Comunicación

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