El turismo en Cuernavaca

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Algunas personas aseguran que el turismo de Cuernavaca se da principalmente de dos formas: El de paso y el de fin de semana. El primero ocurre cuando los autobuses con turistas que se dirigen a Taxco y Acapulco realizan una parada de poca duración en el centro de Cuernavaca, bajan para hacer del baño, toman algún bocadillo o bebida, se asoman a la Catedral, al Borda, o al Palacio de Cortés, compran algún recuerdo y se suben a su transporte para continuar su viaje. El segundo es cuando los turistas se abastecen de comida y víveres en su ciudad de origen (principalmente en la CDMX) y llegan a Cuernavaca para encrrarse en alguna casa con alberca, saliendo únicamente para pasear en alguna plaza comercial para consumir algún helado o realizar alguna compra, siendo este turismo de bajo consumo y corta estadía. Antes del siglo XX los viajeros que visitaban Cuernavaca eran principalmente comerciantes que venían a ofrecer sus productos a las haciendas y a empresas del estado; arribaban también personas que venían a visitar a algún familiar o amigo. Llegar a Cuernavaca no era fácil, el tiempo que tardaba una diligencia de la Ciudad de México a Cuernavaca, era de entre 15 y 16 horas, con el riesgo de ser asaltados en el camino.

Todo esto cambió con la llegada del ferrocarril a Cuernavaca el 11 de diciembre de 1898. A partir de ese momento el flujo de turistas aumentó, pero la escasez de lugares en dónde hospedarse provocó que los visitantes utilizaran los vagones pullmans en que venían para dormir y comer ahí mismo, ya que contaba con cocinero. Debido a la demanda habitacional surgieron más hoteles, como el Moctezuma, el Madrid y el Bella Vista de la señora Rosa King. Asimismo, se construyó el edificio de la estación de trenes que incluyó 10 habitaciones en la parte alta.

El arribo de turistas se vio interrumpido durante la Revolución y su recuperación llevó varios años. Fue el 11 de noviembre de 1925, con la inauguración de la carretera México-Cuernavaca (hoy conocida como carretera libre) que el turismo se reactivó, ya que facilitó la llegada de muchos viajeros que visitaron nuestra ciudad para disfrutar de su clima y sus atractivos, principalmente durante los fines de semana. Gracias al arribo de estos visitantes nuevamente se incrementó la demanda de habitaciones, por lo que surgieron nuevos hoteles. Durante el gobierno de Don Vicente Estrada Cajigal, en 1931 se crearon importantes obras para atraer al turismo como fue la construcción de la alberca, vestidores y jardinería en las fuentes de Chapultepec.

Al año siguiente, el señor Marcelo Rodríguez estableció un servicio de camionetas del zócalo de Cuernavaca a Chapultepec, para atender a los turistas que acudían a ese balneario. También se acondicionó la carretera que va al poblado de “… San Antón, a donde el turismo afluye en gran cantidad para admirar la sorprendente catarata que existe a orillas del pueblo, así como las diferentes fábricas de loza de barro cuya fama a traspasado las fronteras de la República”, según lo informó en el Periódico Oficial del Estado de Morelos No. 405. El 3 de abril de 1933 fue inaugurado el Casino de la Selva, propiedad de la Compañía Hispanomexicana, cuyo socio principal era el señor Enrique Río, presidente de la Banca Asturiana. Este hotel atrajo a influyentes personajes de la política nacional, conocidos industriales y comerciantes que llegaban en compañía de sus familias para pasar algunos días de esparcimiento. Este hotel fue un gran ícono de nuestra ciudad.

En esta época, gracias al entubamiento del agua potable se comenzaron a construir en Cuernavaca una gran cantidad de casas de fines de semana que contaban con amplios jardines y albercas. Es por esto que para 1943, durante los fines de semana, se incrementó considerablemente el tráfico debido a los visitantes que abarrotaban la ciudad. Por tal motivo, se planteó la apertura de una nueva calle, un boulevard en donde había una barranca. Saldría del Palacio de Cortés hasta la glorieta de la intersección de las calles de Galeana y la Carretera Nacional México- Acapulco, al que se le puso por nombre boulevard Benito Juárez, que para 1945 ya estaba funcionando y en donde se estableció un nuevo hotel, el Hernán Cortés.

A principios de la década de 1950 el turismo que venía a la ciudad de la eterna primavera comenzó a decaer debido al gran impulso que el presidente Miguel Alemán le dio al puerto de Acapulco. Por otra parte, se construyó la nueva autopista MéxicoCuernavaca, con su respectivo libramiento, por lo que muchos viajeros dejaron pasar por Cuernavaca y varios hoteles tuvieron que cerrar sus puertas, como el Hernán Cortés y el Chula Vista. En la década de los 60, recuerdo que desde el Jardín San Juan podíamos voltear hacia la loma de Alta Vista, en donde veíamos arribar en verano a un gran número de brillantes y metálicos campers, que en grandes caravanas venían desde Estados Unidos en su paso hacia Acapulco.

También era común ver al Hotel Mandel repleto de estas casas rodantes. Inclusive teníamos un mecánico que se llamaba Guillermo, que tenía su taller en el boulevard Juárez, que cada año era contratado por esas caravanas. Él viajaba a algún punto de los Estados Unidos y desde allá los acompañaba hasta Acapulco por su si algún auto se descomponía. Desgraciadamente ese turismo extranjero ha dejado de venir a Cuernavaca. También perdimos el que nos visitaba para disfrutar de la vida nocturna de la ciudad. Pero todavía nos queda otro tipo de turismo, como es el gastronómico, el de bodas, el de la salud y el de belleza, que en otro día hablaremos de estos.