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La tradición popular de recibir el Año Nuevo con calzones de colores se mantiene viva señalaron vendedores, aunque su comercialización no significa un ingreso importante para los negocios.

Lo que se sabe sobre este ritual es que es uno de los más famosos y antiguos, cuyo origen podría ubicarse en la Europa de la Edad Media, cuando usar prendas color rojo estaba prohibido y era mal visto, pues se le relacionaba con la sangre, por obvias razones, el demonio y la brujería.

Al mismo tiempo, la gente creía que usarlas en la temporada invernal les podría traer abundancia, así que empezaron a usarlas en secreto y, por lo mismo, qué mejor, que como ropa interior.

El primer color, obviamente fue el rojo, el cual, hasta ahora, se relaciona con el amor y la pasión.

Con el paso de los años y los siglos, y como ha ocurrido con un sinfín de conductas colectivas, lo prohibido se normalizó y hoy, los calzoncillos rojos no sólo son para las mujeres que, en la Edad Media, tenían la ilusión de encontrar el amor en un hombre, preferentemente rico, sino también para hombres, y se los puede ver exhibidos en aparadores, raques, o maniquís.

El calzón amarillo responde a una tradición oriental, asociada a la creencia de los chinos sobre la buena suerte y el dinero, y es un color que se sumó mucho después a la tradición.

La lista de colores sigue aumentando, con el verde, de la esperanza; blanco, de la paz y armonía; azul, para la racionalidad y equilibrio; morado, asociado a la espiritualidad, y el negro al glamour y el lujo.

El presidente de la Cámara Nacional de Comercio (Canaco), Rodrigo López, dijo que aunque la tradición perdura y, parece, crecer, lo cierto es que, al tratarse de un artículo de corta temporada, que está en el gusto de sólo una parte de los consumidores, como muchos artículos de temporada, forma parte del volumen de ventas, pero por sí mismo, no representa un ingreso importante para los negocios, observó.

María Magdalena Zagal, vendedora de lencería, comentó que los calzones de colores se venden mucho para intercambios o bromas, y destacó que los preferidos para los caballeros son las tangas de trompa de elefante, o reno, y para las mujeres tangas rojas.

Destacó que con el paso de los años, los consumidores han dado prioridad a prendas cada vez más pequeñas.

Sobre el autor

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María Antonieta Sánchez Nere
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