¡El arroz de Morelos no muere! Activan rescate urgente para salvar el cultivo de oro en Cuautla

Comunidad

Frente a la imparable mancha urbana y el riesgo de perder su identidad, Morelos lanza un plan de rescate vital para su arroz, el 'cultivo de oro' que define a Cuautla

Se puso en marcha el Programa de Fortalecimiento al Cultivo de Arroz

Cuautla, Morelos.- El campo morelense se juega su última carta para defender uno de sus tesoros más grandes. Con el objetivo firme de preservar la producción del grano y hacer frente a la presión del crecimiento urbano sobre las tierras de cultivo, las autoridades activaron el cultivo de arroz en su etapa de rescate crítico.

A través de la Secretaría de Desarrollo Agropecuario (Sedagro), se puso en marcha el Programa de Fortalecimiento al Cultivo de Arroz, un plan que entrega estímulos económicos directos a los productores locales.

Este incentivo busca mitigar los altos costos que enfrentan los campesinos al inicio del ciclo de siembra, garantizando la continuidad de un producto que cuenta con Denominación de Origen.

Un respiro económico contra la mancha urbana

El crecimiento de las ciudades ha comenzado a devorar las parcelas históricas, poniendo en riesgo la identidad y el motor de desarrollo agrícola en la entidad.

En la región de Cuautla, los productores aseguran que la situación ya era insostenible debido al alza de precios en las semillas y fertilizantes.

Esther Bravo Hernández, heredera de una tradición arrocera familiar, destacó el impacto que tiene la llegada de este dinero en efectivo para las familias del campo.

"Mientras salga agua, seguiremos sembrando"

“Es un estímulo que llega en el momento exacto porque estamos empezando a sembrar y es cuando tenemos los mayores gastos”, señaló la productora con optimismo.

Los arroceros locales reafirmaron su compromiso por defender el legado agrícola estatal, lanzando una promesa clara: “Mientras salga agua, seguiremos sembrando”.

Por su parte, las autoridades estatales reiteraron que el respaldo a los productores es la única vía real para fortalecer la productividad en las parcelas de la región.

Con esta estrategia se busca generar arraigo en las comunidades ejidales y proteger un patrimonio histórico que ha distinguido la calidad alimentaria de Morelos por generaciones.