Hoy, jueves 26 de marzo de 2026, el corazón industrial de CIVAC latió por última vez al ritmo de una cadena de montaje. Después de seis décadas exactas de operaciones ininterrumpidas, la planta de Nissan Mexicana en la Ciudad Industrial del Valle de Cuernavaca (CIVAC) ensambló su último vehículo. Mañana viernes 27 de marzo concluirán oficialmente las actividades, y el silencio se adueñará de las naves que durante 60 años fueron motor económico de Jiutepec, sustento de miles de familias morelenses y embajador del nombre de Morelos en el mundo entero.
¿Quién no tiene un abuelo, un padre, un tío o un vecino que dedicó su vida a Nissan? La pregunta del corazón resuena hoy en cada colonia de Jiutepec, Cuernavaca, Temixco y más allá. No se va solo una empresa: se va un pedazo de la identidad industrial de Morelos.
La historia que comenzó en 1966: la primera planta de Nissan fuera de Japón
Todo empezó el 12 de mayo de 1966, cuando Nissan Mexicana inauguró Planta CIVAC, su primer centro de manufactura fuera de Japón. En aquel entonces, el primer modelo que salió de las líneas fue el icónico Datsun Bluebird, con 10,510 unidades fabricadas entre 1966 y 1968. Para 1973 ya se celebraban las primeras 100,000 unidades; en 1982 se alcanzó el medio millón.
De 1966 a 2015, CIVAC produjo más de 5 millones de vehículos. Al cierre de su historia, la cifra supera los 6.5 millones de unidades. En 2024 solo, ensambló 122,320 autos con una utilización del 76.45% de su capacidad instalada (160,000 vehículos al año). Modelos legendarios como el Versa, NP300, Frontier y el popular V-Drive (cuyo último ejemplar salió en fase previa de cierre de Planta 1) llevaron el “Hecho en Morelos” a Latinoamérica, el Caribe y, en algunos periodos, hasta Japón.
CIVAC no solo fabricaba autos: formaba generaciones. Miles de obreros, ingenieros y administrativos aprendieron oficios, ascendieron, formaron familias y construyeron patrimonio. Fue símbolo del Morelos moderno, trabajador y competitivo que atrajo inversión extranjera en los años 60 y se consolidó como referente automotriz nacional.
El anuncio que nadie quería escuchar: Re:Nissan y el traslado a Aguascalientes
El 29 de julio de 2025, Nissan Mexicana confirmó lo inevitable: el cierre definitivo de CIVAC al término del año fiscal japonés 2025 (marzo de 2026). La decisión forma parte del plan global Re:Nissan, que busca reducir la capacidad mundial de producción de 3.5 a 2.5 millones de unidades anuales, optimizar costos y concentrar operaciones en plantas más modernas y eficientes. Toda la producción de CIVAC (Versa, NP300 y Frontier) se trasladó al complejo de Aguascalientes, ahora el “corazón industrial” de Nissan en Norteamérica.
La reestructuración fue progresiva. En noviembre de 2025 se liquidaron 869 trabajadores eventuales de Planta 1 tras el fin del proyecto temporal de V-Drive y Versa 2024-2025. Hoy, el cierre total afecta a entre 2,300 y 3,500 empleos directos (según estimaciones oficiales y sindicales) y alrededor de 4,000 a 5,000 indirectos en proveeduría, transporte, servicios y comercios locales.
El golpe económico: más de 800 millones de pesos en salarios y 1,500 millones en derrama indirecta
El impacto no es solo numérico: es humano y territorial. Se estima la pérdida anual de más de 800 millones de pesos en masa salarial y 1,500 millones en derrama económica indirecta. CIVAC era uno de los mejores contratos colectivos del país; sus trabajadores gozaban de salarios dignos que dinamizaban la economía local: colegios, comercios, vivienda y servicios en Jiutepec y municipios aledaños.
El gobierno de Morelos, a través de la Secretaría de Desarrollo Económico y del Trabajo, reconoció la problemática y activó planes de apoyo laboral, reconversión y atracción de nuevas industrias. Ya hay interés de al menos cuatro empresas por el predio. El Ejecutivo estatal solicitó a Nissan la donación de terrenos en Progreso para convertirlos en espacios culturales y deportivos que beneficien a la comunidad.
Voces que no se olvidan: “Aquí crecí, aquí formé mi familia”
Entre los miles de historias destaca la de Hugo, trabajador con más de 30 años de servicio: “Ingresé siendo muy joven. Vi la evolución tecnológica, la llegada de nuevos modelos y cómo se formaron generaciones enteras de compañeros. Hoy se cierra un ciclo personal, pero también el patrimonio que construimos”.
En redes y calles de Jiutepec, el sentimiento es compartido: nostalgia, gratitud y un dejo de incertidumbre. Publicaciones virales en X y Facebook repiten el mismo mensaje: “Gracias por tanto, Nissan CIVAC”. Familias enteras lloran el fin de una era que puso a Morelos en el mapa automotriz mundial.
¿Qué sigue para los trabajadores y el predio?
Nissan aseguró liquidaciones justas conforme a la ley y al contrato colectivo. Algunos trabajadores con antigüedad podrán optar por reubicación en Aguascalientes, aunque la mayoría enfrenta el reto de reinventarse en un estado que busca diversificar su vocación industrial más allá del automotriz.
El predio de CIVAC, con su infraestructura de clase mundial, representa una oportunidad única. Autoridades y sector privado coinciden: debe mantenerse como polo industrial o mixto (logística, tecnología o incluso un parque industrial 4.0). El gobierno morelense trabaja para que el cierre no sea una herida, sino el inicio de un nuevo capítulo.
El legado imborrable: Morelos le dice gracias
Nissan CIVAC no se va sin dejar huella profunda. Durante 60 años:
- Generó empleo digno para decenas de miles de familias.
- Exportó excelencia mexicana a decenas de países.
- Impulsó el desarrollo de proveedores locales y cadenas de valor.
- Formó capital humano que hoy es orgullo morelense.
- Puso el nombre de Jiutepec y Morelos en los caminos del mundo.
Hoy, mientras las luces de la planta se apagan, Morelos se detiene un momento para agradecer. A cada obrero que sudó en la línea, a cada ingeniero que innovó, a cada administrativo que coordinó, a cada familia que creció con Nissan.
¡Gracias por tanto, Nissan CIVAC! Tu legado no se apaga con las máquinas. Vive en cada auto que rodó por las calles de México y el mundo, en cada historia de superación y en el orgullo de una generación que vio nacer un gigante en tierra morelense.