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EE. UU. realiza ataques defensivos limitados contra la isla iraní de Qeshm en el estrecho de Ormuz

Internacionales

El 2 de noviembre de 2026, fuerzas estadounidenses llevaron a cabo una respuesta limitada sobre Qeshm, la isla estratégica más grande del estrecho de Ormuz.

hassan autor ddm
Ataques contra la isla de Qeshm en Irán
Ataques contra la isla de Qeshm en Irán

El 2 de noviembre de 2026, fuerzas estadounidenses ejecutaron ataques limitados y defensivos contra objetivos en la isla iraní de Qeshm, la mayor del estrecho de Ormuz, según funcionarios de Estados Unidos citados por The Wall Street Journal y confirmados por CNN. Los ataques, descritos como una respuesta a misiles tierra-aire iraníes disparados contra activos estadounidenses (incluido un avión), forman parte de una serie de operaciones secretas de alcance reducido llevadas a cabo en las últimas semanas para proteger el tráfico marítimo y las fuerzas de EE.UU. en la región. No constituyen un regreso a operaciones de combate a gran escala.⁠

Agencias iraníes estatales como IRNA reportaron cinco explosiones en rápida sucesión en Qeshm la noche del lunes, con residentes que observaron dos aeronaves sobrevolando la isla. También se registraron reportes de explosiones cerca de Bandar Lengeh. El Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (IRGC) afirmó haber interceptado drones estadounidenses, incluidos modelos MQM-170 y un MQ-9.⁠

Contexto estratégico de Qeshm y el estrecho de Ormuz

Qeshm, con una superficie aproximada de 1.445 km², se ubica a unos 22 km al sur de Bandar Abbas y domina la entrada norte del estrecho de Ormuz, por donde transitaba alrededor de una quinta parte del petróleo y gas natural licuado del mundo antes del conflicto (unos 20 millones de barriles diarios). La isla alberga instalaciones navales del IRGC, túneles subterráneos para embarcaciones de ataque rápido y submarinos, sitios de misiles antibuque, bases de drones y sistemas de defensa aérea. Funciona como una plataforma clave de la estrategia asimétrica iraní de antiacceso/denegación de área (A2/AD) para controlar o interrumpir el paso de buques.⁠

Desde el inicio de la guerra el 28 de febrero de 2026 —cuando Estados Unidos e Israel lanzaron ataques coordinados (operaciones Epic Fury y Roaring Lion) que incluyeron la muerte del líder supremo Ali Khamenei, sucedido por Mojtaba Khamenei—, Irán ha impuesto restricciones al tránsito por Ormuz, atacando o exigiendo autorizaciones y peajes a buques. Estados Unidos mantiene un bloqueo naval sobre puertos y exportaciones petroleras iraníes, lo que ha reducido drásticamente los flujos de crudo iraní y mantenido los precios elevados, con impactos directos en la gasolina estadounidense.⁠

Reacciones de Trump, Vance y el timing electoral

Los ataques ocurren en la víspera de las elecciones intermedias del 3 de noviembre de 2026. El presidente Donald Trump había declarado previamente que no habría ataques a Irán antes de los comicios y, el mismo lunes, minimizó riesgos de guerra al afirmar que “no hemos estado peleando en meses” y que un acuerdo “podría suceder”. El vicepresidente JD Vance expresó optimismo sobre un “acuerdo negociado”, señalando progreso en conversaciones indirectas.⁠

Sin embargo, fuentes indican que la administración mantuvo en secreto la serie de golpes limitados para no señalar una escalada mayor. La guerra, de ocho meses de duración, es impopular en EE.UU. por su efecto en el costo de vida y los precios de la gasolina, lo que pesa sobre los republicanos en las urnas. Trump ha alternado entre retórica de “martillo” militar y preferencia por la diplomacia.⁠

Presión de Netanyahu por más ofensivas

El primer ministro israelí Benjamin Netanyahu está presionando a Trump para reanudar o intensificar los ataques después de las intermedias. En una llamada el fin de semana, Netanyahu instó a una reanudación rápida de hostilidades, pero Trump no se comprometió. Funcionarios regionales y fuentes familiarizadas indican que Netanyahu busca una resolución militar, mientras que mediadores qataríes avanzan en un marco para que Irán cese ataques en Ormuz a cambio de que EE.UU. levante su bloqueo portuario. Otros aliados regionales advierten que una escalada podría desestabilizar más la zona y activar a los hutíes en Yemen.⁠

Netanyahu enfrenta también presión doméstica tras elecciones israelíes inconclusas; un retorno a la guerra podría ayudarle políticamente. Sus objetivos difieren de los de Washington: Teherán busca derrocar el régimen iraní, mientras EE.UU. prioriza un acuerdo nuclear mejorado y la reapertura del estrecho.⁠

El plan iraní de dos días para reabrir Ormuz y retomar el diálogo nuclear

El mismo lunes, Irán anunció que cuenta con un plan de dos días (acortado desde una propuesta original de siete días) para reabrir el estrecho de Ormuz y reanudar negociaciones nucleares si Washington acepta sus demandas. El portavoz del Ministerio de Exteriores, Esmail Baghaei, y el canciller Abbas Araghchi lo presentaron como muestra de “buena fe”. Bajo el plan, EE.UU. implementaría medidas el primer día y el estrecho se reabriría el segundo, restaurando el tránsito a niveles previos, con buques siguiendo una ruta acordada con Omán bajo supervisión iraní.⁠

Las condiciones incluyen: fin del bloqueo naval estadounidense a puertos iraníes, levantamiento de sanciones sobre exportaciones de petróleo, liberación de activos congelados en el exterior, reducción de la presencia militar de EE.UU. en la región, reconocimiento de la nueva ruta de navegación Irán-Omán, fin de hostilidades en todos los frentes (incluyendo Líbano) y restauración de exenciones de sanciones. Tras la reapertura, se reanudarían conversaciones sobre un acuerdo más amplio, incluyendo el programa nuclear (Teherán prioriza el levantamiento total de sanciones; Washington insiste en concesiones nucleares tempranas). Qatar media activamente, con una delegación en Teherán; también participan Pakistán y Omán. Un borrador circula y se esperan más rondas esta semana

Impacto en los mercados de petróleo y riesgos de escalada

Los precios del crudo cayeron con fuerza el lunes (Brent alrededor de un 7-8 %) por optimismo diplomático, pero repuntaron levemente en Asia el martes tras los reportes de los ataques, reintroduciendo una prima de riesgo. Antes de la guerra, Ormuz era un chokepoint vital; su disrupción ha impulsado alternativas como oleoductos saudíes y emiratíes, pero mantiene volatilidad. Analistas señalan que cualquier escalada mayor post-elecciones podría elevar aún más los costos energéticos globales.⁠

La región permanece en alerta. Funcionarios estadounidenses han advertido a aliados del Golfo que se preparen para posibles operaciones más intensas después del 3 de noviembre y para represalias iraníes. El bloqueo estadounidense ha restringido severamente las exportaciones iraníes (con decenas de petroleros iraníes atrapados o redirigidos), mientras Irán mantiene presión selectiva sobre el tránsito. Un acuerdo rápido podría normalizar flujos en días; un fracaso abre la puerta a una nueva ronda de bombardeos intensos.⁠

Estos eventos ilustran la frágil intersección entre diplomacia, presión militar limitada y cálculos electorales. Con las urnas estadounidenses a horas de cerrarse, el desenlace inmediato del conflicto —ya sea un desbloqueo rápido de Ormuz o una escalada— dependerá de si las partes cruzan sus líneas rojas o consolidan el marco mediado por Qatar.

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Sobre el autor

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Hassan Aldama

Periodista y creador de contenido digital

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