Cuernavaca.- El pulmón verde de la colonia Vista Hermosa sigue bajo ataque. Vecinos de esta zona residencial alzaron la voz para denunciar una nueva tala de árboles en la intersección de las calles Río Pánuco y Río Mayo, señalando directamente al gobierno municipal por omisión y falta de transparencia.
Según los testimonios de los afectados, se han retirado al menos cuatro árboles de gran tamaño. Los colonos aseguran que quienes realizan estos trabajos aprovechan los fines de semana y horarios estratégicos para evitar que la comunidad se organice y detenga el derribo de los ejemplares.
Irregularidades en los procedimientos
La indignación ciudadana apunta a la administración municipal. Los vecinos aseguran que estos trabajos carecen de un dictamen técnico sólido. Aunque versiones locales indican que el Ayuntamiento autorizó una "poda", la realidad en el sitio es la eliminación total de la vegetación.
La falta de personal capacitado dentro de la Dirección del Ayuntamiento para emitir este tipo de permisos ha sido una constante crítica. Los habitantes advierten que la eliminación de estas áreas verdes no solo daña el paisaje urbano, sino que eleva drásticamente la temperatura en un punto crítico de la ciudad.
Construcción y violación a la normativa
De acuerdo con los datos recabados, esta tala podría estar vinculada a proyectos de construcción en la zona. Sin embargo, la normativa vigente en el Artículo 32, fracción X, es clara: cualquier afectación arbórea por proyectos de construcción debe contar con una constancia oficial que garantice la no afectación irreversible.
Los colonos lamentan que el daño ambiental sea prácticamente irreversible. "Este gobierno va a pasar a la historia como el ayuntamiento que más destrucción de la poca vegetación urbana permitió", sentenciaron los vecinos, quienes exigen la restitución inmediata de los ejemplares.
Antecedentes de ecocidio en la zona
Este incidente no es un hecho aislado. Apenas hace ocho meses, la colonia Vista Hermosa vivió un conflicto similar en el camellón de la avenida Juan Pablo II, esquina con Río Nazas. En aquella ocasión, cuatro árboles fueron severamente dañados por una obra privada que también contaba con "visto bueno" municipal.
La recurrencia de estos eventos ha generado una atmósfera de desconfianza hacia la gestión actual, pues los ciudadanos perciben que los intereses privados de construcción se están anteponiendo al derecho colectivo de un medio ambiente sano en la capital morelense.
