Cuernavaca, Morelos.- Un profundo llamado a la reconciliación personal y a la búsqueda de la paz espiritual conmovió a los feligreses católicos de la capital morelense durante la mañana de este domingo.
El jerarca de la Iglesia católica local, monseñor Ramón Castro Castro, emitió una homilía centrada en la renovación social. El mensaje del obispo de Cuernavaca instó a los ciudadanos a dejar atrás los sentimientos de culpa.
La máxima autoridad eclesiástica en la entidad utilizó el espacio sagrado para recordar que las equivocaciones cometidas a lo largo de la vida no representan un freno definitivo para el desarrollo humano.
Jesús no busca personas perfectas para su misión
Desde el altar mayor del recinto histórico, el prelado reflexionó ampliamente sobre el pasaje evangélico que narra la vocación de Mateo, quien antes de convertirse en apóstol trabajaba recaudando impuestos.
Castro Castro explicó a los asistentes que este personaje era sumamente cuestionado por los habitantes de su época debido a su oficio. Sin embargo, Cristo no esperó a que fuera perfecto para llamarlo.
El líder religioso enfatizó que el creador no escribe el destino de un ser humano basándose en sus caídas previas. Al contrario, toma como punto de partida la disposición actual que tiene para corregir el rumbo.
Ejemplos históricos de transformación en la fe
El obispo lamentó que en la actualidad existan miles de personas que viven con la firme convicción de que sus faltas pasadas las han alejado por completo de la gracia y de la comunidad.
Para ejemplificar que el cambio es posible, mencionó los casos históricos de San Pedro, San Pablo y San Agustín. Todos ellos enfrentaron crisis severas antes de ser pilares fundamentales de la institución.
El prelado advirtió que la dinámica social moderna alimenta de forma constante el juicio severo hacia el prójimo. Esto provoca que los jóvenes y adultos dejen de creer en sus propias capacidades de mejora.
Un recordatorio de esperanza para los morelenses
Ante este panorama de desencanto generalizado, monseñor insistió en que la práctica de la fe debe ser una herramienta viva que permita a los ciudadanos comenzar de nuevo las veces que sea necesario.
Invitó a la comunidad católica de los diferentes municipios a mantener la confianza en el porvenir, especialmente en aquellos momentos donde las problemáticas familiares o económicas parecen insuperables.
El mensaje del obispo de Cuernavaca concluyó con una frase que resonó con fuerza entre los asistentes al templo: "No existe ningún santo que no tenga un pasado, ni un pecador que no tenga un futuro".