Cuernavaca, Morelos.- Todo acto sexual, la tentativa de consumar un acto sexual, los comentarios o insinuaciones sexuales no deseadas o las acciones para comercializar o utilizar de cualquier otro modo la sexualidad de una persona mediante coacción por otra, independientemente de la relación con la víctima, en cualquier ámbito, incluidos el hogar y el lugar de trabajo, es violencia sexual.
Así define el “Manual para Atención de Casos de Violencia Sexual”, este tipo de acciones, donde menciona las conductas de utilización de la fuerza, la presión o el engaño por parte de niños, niñas o adolescentes en contra de sus propios compañeros, la cual se puede producir entre menores de edades similares.

La violencia sexual y sus afectaciones
Los efectos pueden ser muy variables y dependen de factores como la relación entre el menor y su agresor, la edad del niño o niña cuando ocurre el abuso, la duración de éste, el tipo abuso, el sexo de las víctimas, las reacciones de los entornos familiares, el uso de la violencia física y la resistencia del menor ante este acto.

Las afectaciones a corto plazo
Hacia el agresor o familiares: desconfianza, miedo, hostilidad, abandono del hogar y conducta antisocial. Hacia sí mismo: vergüenza, culpa, estigmatización y baja autoestima. En el tono afectivo: ansiedad, angustia o depresión. Hacia su sexualidad: exceso de curiosidad y precocidad de conductas.

Las afectaciones a largo plazo
Afectivas: Depresión, ideas de suicidio y ansiedad. Personalidad: baja autoestima y menor poder de control. Escolares: Fracaso escolar. Familiares: relaciones conflictivas con su familia. Conducta antisocial: delincuencia, drogadicción, hostilidad y desconfianza.
Sexuales:
Prostitución, miedo al sexo, patrones, inadecuados de intimidad, disfunciones sexuales, hipersexualidad, embarazo no deseado, enfermedades de transmisión sexual.

La violencia sexual sin contacto físico
Exhibicionismo: mostrar los genitales a un menor en forma intencionada buscando una gratificación.
Voyeurismo: es mirar intencionalmente buscando una auto gratificación sexual a un menor cuando está desnudo; generalmente de forma oculta.
Manoseo: tocar, acariciar o rozar el cuerpo de una niña o niño con intenciones de satisfacción sexual; o hacer que lo toquen llevando a la víctima a una conducta sexual.
Sexo oral: Estimular los genitales de un menor con la boca u obligarlos a estimular sus órganos genitales.
Penetración anal o vaginal: penetrar la vagina o el ano con el pene, un dedo, o más objetos.

CLASIFICACIÓN
de los delitos de orden sexual
Los actos de violencia sexual reconocidos en el título séptimo, Delitos contra la libertad y el normal desarrollo psicosexual del Código Penal para el Estado de Morelos vigente en la entidad, se catalogan en distintas modalidades, principalmente:

Hostigamiento sexual:  el cual es el asedio reiterado con fines lascivos a personas de cualquier sexo, valiéndose el agresor de una posición jerárquica.

Abuso sexual: es la ejecución de un acto o la presión para ejecutarlo, sin el propósito de llegar a la cópula y sin el consentimiento de la persona.

Estupro: es la realización de la cópula con una persona mayor de 12 años y menor de 18, de la que se obtiene el consentimiento mediante el engaño.

Violación: es la realización de la cópula mediante violencia física o moral, con persona de cualquier sexo.

Prevención desde la escuela:
La función del docente en las escuelas se centra en detectar y canalizar para su apoyo al niño, niña o adolescente; impedir que la aparición del problema y recordar que no es responsabilidad del maestro diagnosticar un caso de violencia sexual o tratar de resolverla.
Ayudar a los niños y niñas a identificar las señales de alarma.
Fomentar la ayuda en los adultos de su confianza.
Evitar el compromiso de guardar secretos.
Evitar los sentimientos de culpa.
Trabajar en los menores habilidades de autoprotección, como decir NO.
Diseñar programas educativos y actividades grupales con información clara de cómo actuar ante la violencia sexual.

Actitudes que no debe realizar un docente o cualquier persona al tener conocimiento de un hecho relacionado con la violencia sexual infantil.
Manifestar horror, enfado o desaprobación hacia los padres o hacia la situación.
Intentar probar la existencia del maltrato con acusaciones o exigencias.
Entrometerse con aspectos de la familia que no tengan que ver con la situación.
Culpar o juzgar a los padres.
Preguntar detalles o indagar sobre lo ocurrido.
Romper prematuramente los silencios

Indicadores de violencia sexual en niños, niñas y adolescentes:
Marcas en el cuerpo, como cortes, heridas leves, hematomas, arañazos cerca de partes del cuerpo como boca, nalgas o pechos.
Enfermedades de transmisión sexual.
Embarazos precoces.
Acciones que demuestran un gran conocimiento sexual, como dibujos explícitamente sexuales inadecuados.
Actitud sexual, imitando el comportamiento adulto.
Alteraciones del sueño y autolesiones.
Expresión espontánea de historias con connotación sexual.
Negación rotunda a asistir a reconocimientos médicos o a desvestirse, o por el contrario una excesiva disposición a hacerlo.
Estado de negación y descuido del cuidado personal o las propias necesidades.
Actitud defensiva ante un acercamiento físico.
Actitud de temor contra los padres.
Niños y niñas que asisten a la escuela sucios, malolientes o con ropa inadecuada.
Cansancio o apatía permanente.
Aspecto desnutrido.
Falta de cuidados médicos básicos.
Problemas alimenticios.
Relación entre el menor con un adulto de forma secreta, reservada o excluyente.

Indicadores que pueden observarse en los padres que ponen sobre aviso respecto de algún caso de violencia sexual
Parecen no preocuparse, ni interesarse por el niño, niña o adolescente.
Culpan, desprecian y desvalorizan al niño.
Perciben al menor como “malo”, “malvado”, o como un “monstruo”, y no encuentran nada atractivo en él.
Sienten a su hijo como propiedad.
Expresan dificultades en su matrimonio.
Permanecen mucho tiempo fuera de su casa sin atender las necesidades del menor.
Compensan con bienes materiales la falta de afecto.
Abusan del alcohol y otras sustancias.
Se comportan de forma irracional que se puede sospechar que padecen trastornos metales.
Justifican una disciplina excesivamente rígida y autoritaria en la crianza.
Son celosos y mantienen una actitud de sobreprotección hacia su hijo.

Lo presentan el miércoles
El Manual para la Atención de Casos de Violencia Sexual será presentado en la reunión de gobernadores y secretarios este miércoles, como una propuesta  del Gobernador Graco Ramírez al Programa Nacional de Convivencia Escolar y al nuevo modelo educativo.
Es una contribución y aportación de lo que Morelos está haciendo: poner al centro la seguridad, la sana convivencia, la sana formación integral y el cuidado de las niñas y niños.
El objetivo es prevenir este tipo de problemáticas y atenderlas si llegaran a presentarse.
Esn una herramienta para padres de familia, maestros y directivos que ayude a la prevención de estos actos.

Por: Guillermo Tapia /  [email protected]

TAGS EN ESTA NOTA:



Loading...