Cuernavaca.- El ambiente previo al inicio de la sesión solemne de apertura de periodo ordinario, ayer, en el Congreso, era tenso. Se esperaban reacciones de inconformidad de parte de las y los diputados que fueron “acallados”.  

No pasó nada de lo esperado, pero al final de los trabajos se mantuvo la incertidumbre de si los 20 diputados encontrarán la salida al conflicto en el que se enfrascaron a mediados de diciembre pasado. 

Hubo señales de que eso podría ocurrir –o debería-, como por ejemplo, el hecho de que durante los 20 minutos, máximo, que duró la sesión, con todo y honores a la Bandera, y la entonación de La Marcha Morelense, no se escucharon expresiones de rechazo. 

A lo sumo, se notó el vacío que la coordinadora de Morena, Paola Cruz Torres, hizo al Pleno durante los breves minutos que duró el mensaje del presidente de la Mesa Directiva, Francisco Sánchez Zavala.

También fue notorio el aplauso que trabajadores y colaboradores de los diputados del G11, expresaron al término de la sesión, acompañados de algunos presidentes municipales, como por ejemplo Agustín Alonso Mendoza, padre del diputado Agustín Alonso Gutiérrez, y del presidente del PRI, Jonathán Márquez, ubicados entre el público. 

Al final de la sesión, las diputadas del G8 se agruparon al pie de la tribuna para tomarse la fotografía de la “unidad”; el momento fue aprovechado por algunos integrantes del G11, como Agustín Alonso y Alberto Sánchez Ortega para saludarlas, y hasta abrazos hubo; pero el presidente mantuvo la distancia.

Por: ANTONIETA SÁNCHEZ 

antonieta.sanchez@diariodemorelos.com 

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