Cuernavaca.- El grave problema del ambulantaje en Cuernavaca rebasó por completo la capacidad del Ayuntamiento local, convirtiendo al primer cuadro de la ciudad en un escenario de desorden comercial insostenible.
La propia autoridad municipal admitió de forma pública que la situación se encuentra fuera de control, dejando ver la falta de resultados tangibles en la actual administración local.
Marcos Manuel Suárez Gerard, titular de la Secretaría de Turismo y Desarrollo Económico, reconoció la gravedad de la crisis que afecta la imagen de la eterna primavera.
El funcionario colocó a la capital de Morelos en una de las peores posiciones a nivel nacional en cuanto a la invasión de banquetas y espacios públicos.
Una herencia de abandono y promesas sin cumplir
Este panorama de abandono exhibe de manera directa el rezago acumulado por el gobierno que encabeza el alcalde José Luis Urióstegui Salgado.
A casi cuatro años de haber iniciado su gestión, los ciudadanos y los comerciantes establecidos continúan esperando la recuperación prometida del Centro Histórico de la ciudad.
Suárez Gerard admitió que existe un enorme trabajo pendiente para limpiar las calles del primer cuadro, las cuales lucen repletas de puestos semifijos de todo tipo.
El descontento social crece debido a que los peatones deben bajarse a la calle para caminar, exponiendo sus vidas ante el flujo constante de camiones y autos.
Diálogo eterno pero sin soluciones reales
A pesar de la gravedad del diagnóstico que ofreció el funcionario, el Ayuntamiento evitó presentar un plan concreto de reubicación o un calendario de acciones inmediatas.
La estrategia municipal se limita a buscar mesas de diálogo con los líderes de los comerciantes informales, los sindicatos y los dueños de negocios establecidos.
Expertos en urbanismo señalan que retrasar las decisiones firmes solo agrava un conflicto social que heredarán las próximas administraciones sin solución a la vista.
Los líderes del comercio establecido exigen piso parejo, pues ellos pagan impuestos y rentas elevadas mientras las calles de Cuernavaca se regalan al mejor postor.
El costo del desorden en la capital
El turismo, uno de los principales motores económicos de la capital morelense, se ve seriamente afectado por la mala imagen urbana y los problemas de basura acumulada.
Los visitantes locales y extranjeros critican la falta de autoridad para liberar las plazas principales, antes consideradas joyas del patrimonio cultural del estado de Morelos.
La incertidumbre reina entre los ciudadanos, quienes ven con desconfianza las promesas de un ordenamiento gradual que nunca termina de aterrizar en las banquetas del centro.
Con el reloj de la administración corriendo en contra, Cuernavaca sigue sumida en un bache de informalidad que ahuyenta las inversiones y daña la calidad de vida urbana.
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