Pumas separó de sus cargos al director de fuerzas básicas del equipo, Raúl Alpízar, y al visor Esteban González, al ser acusados de corrupción.
De acuerdo al diario  Reforma, Alpízar pedía a los padres de familia, mediante entrenadores de las categorías inferiores de los felinos, dinero mensual para que sus hijos sumaran minutos en los cuadros menores.
Los pagos habrían sido entre los 250 a 500 dólares, de acuerdo con la información del Reforma, proporcionada por los padres de los futbolistas.
Esteban González, quien su supervisor es Alpízar, presuntamente exigió a los padres entre 7.500 a 9.000 dólares por registrar a sus hijos en los conjuntos de las divisiones inferiores de los felinos.
El rotativo señaló que el presidente de los Pumas, Leopoldo Silva, y el vicepresidente deportivo, Miguel Mejía Barón, desconocían estas prácticas, por lo cual decidieron apartar a Alpízar y González de sus cargos sin goce de sueldo en lo que realizan una investigación interna.
Los Pumas informaron que Mejía Barón, mediante su auxiliar Jorge Vantolrá, se hará cargo de las fuerzas básicas en lo que se realiza la indagatoria.


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