En Morelos, a diferencia de otros estados, hemos visto cómo se ha ido deteriorando gradualmente nuestro patrimonio cultural y natural ante las miradas de indiferencia de nuestras autoridades federales, estatales y municipales. 

Existen muchos ejemplos del daño que ha sufrido nuestro patrimonio cultural inmueble, entre ellos varios edificios emblemáticos del centro histórico de Cuernavaca. El Hotel Moctezuma, con su hermoso ladrillo rojo prensado es un ejemplo, en la esquina de las calles de Matamoros y Degollado o el Hotel Palacio en la calle de Morrow, único ejemplo de Art Decó en nuestra ciudad y que perteneció al gobernador Manuel Alarcón y a su esposa Eva Escobar.

 Estos edificios han sido dañados, alterados, agredidos, maltratados, por los establecimientos comerciales que allí se encuentran, ya que las personas que los rentan tienen la necesidad de adaptarlos para sus necesidades.  

Los ciudadanos tenemos que exigir a las autoridades y apoyar al INAH y al INBA, para que hagan valer la “Ley Federal sobre Monumentos y Zonas Arqueológicas, Artísticas e Históricas”. Tenemos que exigirles a los actuales propietarios e inquilinos la conservación de estos edificios, ya que dicha Ley, en su Artículo 13, señala que: “- Los propietarios de bienes muebles declarados monumentos históricos o artísticos deberán conservarlos, y en su caso restaurarlos”

Sabemos que los recursos económicos son escasos para el rescate de este patrimonio cultural, pero tenemos que construir políticas de carácter permanente para detener dicho deterioro.

Estos lugares, podrían ser un gran atractivo para el turismo que visita nuestro estado, por ejemplo: el Hotel Moctezuma podría ser un maravilloso Museo de la Revolución del Sur. 

Por otra parte, con tristeza, vemos que investigadores nacionales y extranjeros llegan nuestro estado en busca de información sobre la revolución zapatista, pero no contamos en Morelos con un acervo que contenga dicha información. Las autoridades nunca se han preocupado por concentrar los documentos que existen sobre este tema y aún existe mucha información desperdigada en municipios, pueblos y familias de Morelos. Es nuestro patrimonio histórico y creo que es necesario contar con un Archivo Estatal de la Revolución Zapatista, que podría tener como sede el antiguo Hotel Moctezuma.

Muchas haciendas azucareras se encuentran en total abandono. Estas también podrían resultar un gran atractivo turístico, pues en Morelos tenemos una larga historia y tradición en esta industria. En alguna de estas podría establecerse el Museo de la Caña de Azúcar, en donde se explique tanto el proceso de producción, como el histórico. Cabe señalar que los primeros trapiches de América Continental, estuvieron dentro de lo que es actualmente la ciudad de Cuernavaca: El de Axomulco, al norte y el de Tlaltenango un poco más al sur.

Por otra parte, el Consejo de Cronistas de Cuernavaca, A.C. ha solicitado a las autoridades federales y municipales el rescate de la planta eléctrica que abasteció a la ciudad de Cuernavaca a partir de 1906 y que era conocida como “Planta El Águila”, que utilizaba agua de los manantiales de Chapultepec para impulsar su dínamo. Este inmueble perteneció al empresario Eugenio J. Cañas quien era dueño de la Compañía Luz y Fuerza de Cuernavaca, S.A. Esta planta operó hasta principios de los años cuarenta.

Este edificio se encuentra en un hermoso paraje en zona federal, pero está invadido por personas que lo utilizan como casa habitación. Pero con voluntad el inmueble podría convertirse en un pequeño “Museo de la Electricidad y del Alumbrado Público de Cuernavaca”, en donde jóvenes estudiantes podrían aprender cómo se produce la electricidad, en una hidroeléctrica y los beneficios económicos y sociales del ahorro de energía. 

Otros edificios, no tan antiguos, pero con un gran valor para nuestra ciudad podrían ser recuperados para la creación de espacios culturales. Como puede ser la casa de Federico de la Chica, en Morelos y Motolinía, que resultaría un magnífico jardín escultórico. La casa se podría convertir en una gran sala de exposiciones de arte, a fin de brindarle espacio a tantos y tan talentosos escultores, acuarelistas, pintores y otros artistas que radican en nuestro estado.

Tenemos la obligación de heredarles a las futuras generaciones un mejor estado de las cosas, tenemos que comprometernos con ellos. Debemos de tener la capacidad creativa y de trabajo para hacerlo. La preservación del patrimonio cultural no es un “lujo social”, ni un capricho de los “amantes del arte”, o de investigadores ociosos. Responde a una necesidad social de mejorar la calidad de vida de las comunidades y es una base firme y un punto de referencia esencial en la evolución y el avance de Morelos y de México.

Por: Valentín López G. Aranda

valentinlopezga@gmail.com


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