A Juan Estaban Gutiérrez Marroquín “El Tigre”

In Memoriam.

 

La inmensa diversidad cultural de México, hace que las coincidencias entre diversas regiones históricas se encuentren por encima de las divisiones geográficas y administrativas, tal es el caso del Bajío, de las Mixtecas o las Huastecas. Sin embargo, existen otras regiones que a pesar de encontrarse a cientos de kilómetros de distancia guardan puntos de encuentro en común, tal es el caso de Chiapas y Morelos.

Es importante destacar que el Soconusco y el territorio que hoy conforma el estado de Chiapas dependió durante el tiempo del virreinato administrativamente de la Capitanía General de Guatemala, al caer el Imperio de Iturbide en 1823, los chiapanecos refrendan su inquebrantable voluntad de pertenecer a México, de ahí que con orgullo afirman ser los únicos mexicanos por elección.

En noviembre de 1812, el Generalísimo Morelos tomó la ciudad de Oaxaca, una las disposiciones que ordenó fue la de enviar tropas a la región de Tehuantepec, aledaña al Soconusco para hacerse de pertrechos, entre ellos el valorado añil y hacia allá partió Matamoros con su División “Izúcar”. Esto último alarmó a José de Bustamante y Guerra, Capitán General de Guatemala, quien temía que la insurrección se expandiera por su Capitanía General, entonces envió hacia el Soconusco a la 7 División Auxiliar de Guatemala al frente de un mando italiano, Manuel Fernando Dambrini.

Las fuerzas insurgentes y las guatemaltecas se encontraron y enfrentaron el 19 de abril de 1813 en el paraje de la Raya perteneciente al municipio de Tonalá. El resultado fue una victoria completa para Matamoros (quien fue herido en una pierna en ese hecho de armas), obtuvo un importante botín: municiones, pertrechos y dos imágenes religiosas, la del Señor de Esquipulas y la de la Purísima Concepción, advocaciones muy apreciadas y con arraigada devoción en Guatemala. La Batalla fue la única de la guerra de independencia en el territorio de Chiapas. No tuvo mayor repercusión en la zona, pero fue sin duda un triunfo táctico de primer orden para la insurgencia y para una figura fundamental para el estado de Morelos, como lo es el teniente general Don Mariano Matamoros, no en vano al regresar victorioso a Oaxaca fue recibido con honores y un Te Deum. Sobre la batalla de la Raya también conocida como de la “Chincua” han escrito interesantes trabajos la historiadora y cronista de Tonalá Sofía Mireles Gavito, así como el divulgador de historia y arqueología tonalteco Ricardo López Vasallo.

Otro hecho histórico en que coinciden los estados de Morelos y Chiapas se dio el 3 de octubre de 1927, cuando Francisco R. Serrano fue apresado en el Hotel Bellavista de Cuernavaca y asesinado con sus seguidores en Huitzilac. Entre sus acompañantes se encontraba el general Carlos A. Vidal, destacado revolucionario chiapaneco que también fue gobernador de Tabasco, del territorio de Quintana Roo y que al momento de ser masacrado en Huitzilac era gobernador con licencia de Chiapas.

En las últimas décadas y actualmente, prominentes chiapanecos han decidido ser también morelenses por adopción y aportar su talento y capacidades al desarrollo de Morelos en sus respectivos campos, destacan la entrañable Macaria Than de Riva Palacio, “Cayita” esposa de Antonio Riva Palacio López.  Fue originaria de Villaflores, Chiapas, muchos la consideramos la mejor primera dama que ha tenido Morelos, con una destacada labor a favor de la cultura y el bienestar social de los morelenses, particularmente los niños. Un acto de elemental justicia, sería restituir su nombre al Hospital del Niño Morelense que ella edificó.

También sobresalen los Esponda de Cintalapa, Chiapas, César, ya finado, fue un próspero empresario además de un hombre de gran simpatía y bonhomía, siempre con una sonrisa y un habano en la boca. Su hermano Ernesto conocido como el “Peque” rivaliza en bonhomía con César, es un político honesto y congruente.

Armando Rojas Arévalo, un prominente periodista, novelista y catedrático de la UNAM, es originario de Arriaga, Chiapas, la “Ciudad de los Vientos”, incursionó con éxito en la administración pública siendo secretario particular de Lauro Ortega, no se recuerda en la historia de Morelos a un secretario particular con mayor influencia y capacidad de decisión que Armando, quien también participó posteriormente en el gobierno de Chiapas. Es conocido por su gran calidad humana y magnífico trato.

La Historia en común entre los estados de Morelos y de Chiapas, nació el 19 de abril de 1813 cuando Matamoros derrotó a Dambrini en la Raya, pero hoy sin duda alguna se sigue robusteciendo con la aportación de los chiapanecos que eligieron a Morelos como su tierra, sin temor a equivocarme, estas contribuciones seguirán engrandeciendo nuestro orgulloso pasado en común.

Por: Roberto Abe Camil  / opinion@diariodemorelos.com