La entrevista realizada el 4 de diciembre de 1914, entre los caudillos Pancho Villa y Emiliano Zapata, conocida en las páginas de la historia como el Pacto de Xochimilco, fue un acontecimiento apoteótico y al mismo tiempo decepcionante, debido a que el resultado inmediato de este pacto fue un rotundo fracaso y fue el momento en que se demostró que las visiones de ambos personajes eran incompatibles. Antes de esta entrevista, Zapata estaba algo desconfiado en presentarse ante Villa, entonces el caudillo suriano le condicionó al caudillo norteño que se vieran en un sitio del dominio zapatista y así fue como se acordó que la entrevista se realizara en Xochimilco. Zapata deseaba sacar provecho de este encuentro y Villa sólo deseaba conocer en persona al jefe del Ejército Libertador del Sur.
Zapata fue el que tomó la iniciativa al estipular los acuerdos a cumplir en este pacto y fueron cuatro:
1.- Alianza entre los ejércitos villistas del norte y zapatistas del sur. 2.- Reconocimiento que debe aceptar el general Pancho Villa del Plan de Ayala. 3.- Suministro de armamento y municiones que debe proporcionar el general Pancho Villa al general Zapata. 4.- Compromiso de ambos caudillos de elegir a un nuevo presidente de la república mexicana que simpatice con los ideales de Villa y Zapata.
Hubo un quinto acuerdo que no se menciona en la mesa del pacto, debido a que lo hicieron en lo oscurito: Un intercambio de víctimas para fusilarlas. Pues resulta que ninguno de los cuatro acuerdos estipulados se cumplieron, por tal motivo el pacto resultó un fracaso.
El primer acuerdo, el de la alianza, nunca se formalizó, únicamente se les vio unidos durante el desfile que ambos ejércitos realizaron dos días después en las calles de la ciudad de México, donde desfilaron un total de 50 mil revolucionarios la mayoría villistas. El segundo acuerdo, el de que Villa aceptara el Plan de Ayala, no se cumplió porque el caudillo norteño odiaba a muerte a los anti maderistas, y el de Ayala era un plan anti maderista, a pesar de sus cuatro artículos agraristas. El tercer acuerdo, el de proporcionar armamento y municiones a los zapatistas, Villa nunca le dio pertrechos a Zapata, cuando este urgentemente los necesitaba. El cuarto acuerdo, el de elegir un nuevo presidente, intentaron hacerlo desconociendo y atropellando la autoridad del general Eulalio Gutiérrez, quien en esos días era el legítimo presidente electo en la Convención Revolucionaria de Aguascalientes, con la mayoría de votos de villistas y zapatistas, por lo tanto, con el pacto de Xochimilco, Villa
y Zapata traicionaron al legítimo presidente Eulalio Gutiérrez, lo que significa que los dos caudillos dieron un golpe de estado, que no llegó a consumarse pero ocasionó graves conflictos en el seno el gobierno nacional emanado de Aguascalientes. El quinto acuerdo acordado en lo oscurito, el de intercambio de víctimas, si se cumplió; Villa le pidió a Zapata al periodista Paulino Martínez para fusilarlo, y Zapata le pidió a Villa al general Guillermo García Aragón para fusilarlo. Después cuando Zapata se enteró de que habían fusilado a su asesor Paulino Martínez, se arrepintió de haberlo entregado como víctima y se disgustó con Villa, a quien nunca más volvió a ver personalmente; terminaron enemistados, Villa se fue a Jalisco y Zapata a Puebla, ambos se fueron a combatir a los constitucionalistas.
Zapata cometió cuatro errores en el pacto, uno antes y tres durante el encuentro: ponerle a Villa la condición para verse en dominio Zapatista, presumirle a Villa que fusiló en Morelos al enviado de paz del gobierno huertista el señor Pascual Orozco, sellar el pacto invitándole a Villa un trago de coñac cuando el caudillo norteño era abstemio y no haber tomado la palabra para pronunciar un discurso, Villa en cambio si pronunció un discurso.
Es increíble que no existan fotos del Pacto de Xochimilco, a pesar de haber sido un acontecimiento de suma importancia, es decir, no hubo presencia de fotógrafos en este encuentro. Sin embargo, los villistas nos legaron una crónica escrita de lo que hablaron Villa y Zapata, en la cual fue evidente que ambos personajes demostraron poseer una cultura de rancheros por la manera en que dialogaron, sin pretender denostarlos, y se confirmó que no estaban preparados para tomar las riendas del país, como ellos mismos lo expresaron en sus conversaciones.
Al no existir fotos del Pacto de Xochimilco, un
excelente pintor tejano de nombre Clemente García, pintó magistralmente en óleo sobre tela la escena del Pacto de Xochimilco; esta pintura mide 2.23 x 4.40 metros y una copia de menor tamaño se exhibe en el Congreso del Estado de Morelos, donde fue develada el pasado sábado 3 de diciembre del 2022, en una ceremonia en la que estuvieron presentes el autor de la pintura, acompañado de algunos diputados y de la promotora cultural Patricia González Araiza, quien fue la gestora para que el tejano Clemente García donara su obra plástica. Lamentablemente el pintor cometió dos errores en la temática de esta pintura, ya que pintó entre los asistentes la figura del presidente Eulalio Gutiérrez, quien no estuvo en este encuentro, él en ese momento estaba en Palacio Nacional; también pintó a Genovevo de la O, quien tampoco estuvo. Además, el autor cometió dos omisiones al excluir a dos zapatistas: a Amador Salazar, brazo derecho de Zapata y a Paulino Martínez, quienes sí asistieron al pacto; este último hasta pronunció un discurso. No obstante, se agradece que un artista extranjero se interese por difundir episodios de nuestra historia plasmados en su obra plástica y el plus de donar su excelente trabajo sólo por el amor que le tiene a México.
Para escribir este artículo consulté el cuaderno titulado “El Pacto de Xochimilco entre Zapata y Villa”, de Valentín López González, y una entrevista que le hice al veterano zapatista don Francisco Gutiérrez Rosales (1893-1984), quien estuvo afuera del local donde se dio la entrevista del pacto.
