Del cronista - El Jardín Borda durante el siglo XX - Cuarta Parte (y última)

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La semana pasada, en la tercera parte de este trabajo, comenté cómo pasó el Jardín Borda de ser propiedad privada a formar parte de los bienes de la federación en 1970 y de cómo en la década de los setenta fue utilizado como: oficinas de turismo, discoteca, para actividades sociales y culturales, café cantante y club de la tercera edad.

Continuando con este relato les diré que al cumplirse el bicentenario del Jardín Borda (José de la Borda muere en 1778),  el francés Paul du Breuil, académico, poeta, historiador de religiones, especializado en jainismo y zoroastrismo, organizó el 16 de diciembre de 1978, una gran conmemoración en el Borda, realizando un espectáculo de luz y sonido, que fue inaugurado por el gobernador del estado doctor Armando León Bejarano. 

En 1980, al realizarse trabajos de mantenimiento de la fachada, se encontró empotrada una antigua placa de color azul brillante que con letras blancas dice: Jardín Borda. En medio de estas palabras aparece una corona de laureles con un listón, que representa la victoria y al centro tiene una estrella de ocho picos, que para varias culturas representa el paraíso. Además, está decorada con algunos garigoleos y debajo de la misma aparece una fecha: octubre 4 de 1888. Desconocemos con precisión que ocurrió en esa fecha, peros sabemos que por esa época el inmueble fue utilizado para albergar oficinas públicas, ubicándose entre otras la receptoría de rentas del estado.

Posteriormente, el 25 de febrero de 1983, el gobierno del doctor Lauro Ortega anunció a los cuernavacenses que el Borda sería restaurado, por lo que nombró al general Óscar García Taboada como administrador de este histórico edificio. 

 Sin embargo, fue hasta el 26 de abril de 1984, cuando el gobierno federal decidió desincorporarlo del dominio público de la federación y lo retiró del servicio de la Secretaría de Turismo para destinarlo al gobierno de Morelos (publicado en el Diario Oficial del 26 de abril de 1984. Tomo CCCLXXIII, No. 40.), quien a su vez se comprometió a realizar las erogaciones y obras necesarias para preservar y respetar las bellezas naturales, así como consolidar y conservar las construcciones existentes.

Don Lauro Ortega tuvo que conseguir y autorizar los recursos para cumplir el compromiso y realizar la remodelación integral. El encargado de esta obra fue el Ing. Jesús Sánchez García (Director de SAAR Construcciones), y es cuando se construyó a orillas del lago el teatro al aire libre, con un “agregado” a las gradas originales. El foro teatral se hizo con una evocación griega, pues estaba decorado con pilastras dóricas. En el edificio principal se arreglaron los techos y el primer patio se adaptó como sala de conciertos y conferencias, a la que posteriormente se le puso el nombre “Sala Manuel M. Ponce”, en honor a ese músico zacatecano. La jardinería también se atendió pues los árboles se encontraban con plagas, y se colocaron plantas de ornato, entre otras acciones y obras realizadas. 

Cabe señalar que la intervención fue muy criticada, debido a que el contratista pasó por alto las disposiciones legales que regían en ese entonces para la conservación y restauración de este tipo de inmuebles, además de que varias de ellas fueron al gusto y capricho del Ing. Sánchez, a pesar de que el Centro Regional INAH Morelos brindó la asesoría necesaria.  Se decía que el ingeniero Sánchez no tenía nociones de restauración ni de conservación. 

A pesar de todos esos inconvenientes, finalmente se reabrió el Borda el viernes 2 de octubre de 1987, con varios eventos, como un concierto de Betsy Pecanins y la obra “Tierra Mestiza”, del actor Gonzalo Vega, así como exposiciones, salas de arte, conciertos, folklor y espectáculos populares. 

Sin embargo, una sección permaneció cerrada y en total abandono, precisamente la que habían habitado los emperadores Maximiliano y Carlota en 1866. Fue durante el gobierno de Don Antonio Riva Palacio López que se destinaron más recursos para su restauración (1990-1991). La encargada de esos trabajos fue la Arq. Eulalia Silva Cuervo.  El edificio permanecía sin techos, sin puertas ni ventanas y con algo de maleza, por lo que se realizó un arduo trabajo de investigación, se hicieron calas y se buscó el nivel original de los pisos, a fin restaurarlo lo mejor posible. Asimismo, se buscó consolidar los muros originales que eran de adobe y se encontró una fuente, así como los antiguos canales de agua que por gravedad abastecían a esta casona. 

A esta área se le nombró “Sección Juárez” y contaba con un amplio jardín privado que fue remozado y al que se le plantaron numerosas rosas blancas, por la preferencia que tenía Carlota por estas flores, por lo que a este espacio se le nombró desde entonces: “Jardín de las Rosas”.

Finalmente, la “Sección Juárez” fue equipada con modernas cámaras de vigilancia, alarmas e iluminación suficiente, ya que sería destinada a funcionar como galería de arte y museo de sitio. 

A partir de ese momento comenzó una nueva etapa en la historia de este hermoso inmueble colonial, convirtiéndose en un gran espacio cultural y de atractivo para nuestra ciudad, que ha sido visitado por innumerables personas y personajes, como el actor francés nacionalizado ruso, Gérard Depardieu, o el actual rey de España, quien lo visitó el 10 de junio de 1995, siendo aún príncipe de Asturias. 

El Jardín Borda seguirá siendo uno de los inmuebles históricos más importantes de nuestra ciudad, es patrimonio de los morelenses y un gran atractivo para el turismo, por lo que debemos salvaguardarlo siempre. 

En 1980, al realizarse trabajos de mantenimiento de la fachada, se encontró una antigua placa de color azul brillante que dice: Jardín Borda - octubre 4 de 1888.

 La “Sección Juárez” del Jardín Borda permaneció por muchos años sin techos, sin puertas ni ventanas y con algo de maleza.

Por: Valentín López G. Aranda / valentinlopezga@gmail.com

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