El ejercicio podría recetarse como medicina para prevenir enfermedades del corazón
La actividad física podría ocupar un lugar más importante en las consultas médicas. Una declaración científica del Colegio Americano de Cardiología (ACC) propone incorporarla de forma sistemática a la prevención y el tratamiento de enfermedades cardiovasculares, mediante planes personalizados.
Publicado en Journal of the American College of Cardiology (JACC), el documento plantea que los médicos indiquen actividades concretas según las condiciones, capacidades y objetivos de cada paciente.
Aunque los beneficios del ejercicio son ampliamente conocidos, no siempre se integra formalmente en los tratamientos cardiovasculares.
¿Por qué el ejercicio puede funcionar como una medicina para el corazón?
El ACC propone considerar la actividad física como una herramienta para controlar factores de riesgo como la hipertensión, el colesterol elevado y la diabetes, sin sustituir los medicamentos ni la atención médica.
Incluso las personas sedentarias pueden obtener beneficios al incorporar pequeñas cantidades de movimiento a su rutina.
“Los pacientes no necesitan convertirse en atletas para mejorar su salud cardiovascular”, señaló Jonathan N. Myers, investigador del sistema de salud para veteranos de Palo Alto y presidente del comité que elaboró el documento.
Una mejor condición cardiorrespiratoria también puede aumentar la tolerancia al esfuerzo y contribuir a mejorar la calidad de vida.
¿Cuántos pasos hay que caminar al día para cuidar el corazón?
Aunque los 10 mil pasos diarios se han popularizado como objetivo, no es indispensable alcanzar esa cifra para obtener beneficios.
Los datos revisados relacionan caminar entre 5 mil y 7 mil pasos al día con mejoras en indicadores de salud y una menor mortalidad en numerosos adultos.
La meta depende de la edad, la condición física y las enfermedades preexistentes. Quienes caminan poco pueden comenzar con recorridos breves y aumentar gradualmente la actividad.
La constancia y los objetivos realistas son fundamentales para mantener el hábito.
¿Cómo debe ser una rutina de ejercicio personalizada?
El ACC recomienda adaptar la actividad física al diagnóstico, los síntomas, la capacidad funcional y las preferencias de cada persona. Un programa puede incluir:
-
Ejercicio aeróbico: caminar a paso ligero, nadar o andar en bicicleta.
-
Entrenamiento de fuerza: para desarrollar y conservar la musculatura.
-
Equilibrio y flexibilidad: para favorecer la movilidad y el control corporal.
No todas las personas necesitan una prueba de esfuerzo antes de comenzar. Sin embargo, quienes presentan síntomas o enfermedades cardiovasculares pueden requerir evaluaciones y supervisión profesional para determinar qué actividades son seguras.
Los beneficios del ejercicio no dependen solo de perder peso
La actividad física puede ayudar a controlar la presión arterial, mejorar la sensibilidad a la insulina y favorecer los niveles de colesterol, incluso cuando el peso corporal cambia poco.
Como referencia general, la Asociación Estadounidense del Corazón recomienda al menos 150 minutos semanales de actividad aeróbica moderada o 75 minutos de actividad vigorosa. También aconseja realizar ejercicios de fuerza al menos dos días por semana.
Estas metas deben adaptarse a las capacidades individuales. Para quienes llevan una vida sedentaria, comenzar con menos tiempo y aumentar progresivamente puede facilitar la continuidad.
Rehabilitación cardíaca: una herramienta para pacientes
Las personas con enfermedades cardiovasculares diagnosticadas pueden beneficiarse de programas de rehabilitación cardíaca, que combinan actividad física y seguimiento profesional.
El ACC señala que los costos, los traslados y la falta de centros especializados pueden limitar el acceso. Por ello, los programas presenciales pueden complementarse con modalidades domiciliarias, híbridas o virtuales, según las necesidades del paciente.
Los relojes inteligentes y las pulseras de actividad también ayudan a registrar pasos y frecuencia cardíaca, aunque no sustituyen la valoración médica.
El reto es convertir el ejercicio en un hábito
El ACC busca que la actividad física deje de ser un consejo general y se convierta en una indicación concreta dentro de la atención cardiovascular.
Para lograrlo, plantea mejorar la capacitación médica, ampliar el acceso a la rehabilitación y promover estrategias que ayuden a mantener el ejercicio a largo plazo.
Caminar con mayor frecuencia, entrenar fuerza o seguir un programa supervisado puede contribuir a cuidar el corazón sin necesidad de entrenar como un atleta.
Antes de comenzar una rutina exigente, especialmente si existen síntomas o una enfermedad cardiovascular, es recomendable consultar con un profesional de la salud para establecer un plan seguro y adaptado a cada persona.
Añadir Diario de Morelos como fuente preferida de Google de forma gratuita.
Mantente informado con las últimas noticias de actualidad.