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Cruces de pericón regresan a Cuernavaca para proteger los hogares

Comunidad

Cada año, la tradición pide colocar temprano las cruces de pericón, un escudo de flores que, según la creencia popular, cuida a las familias durante la noche en que “el diablo anda suelto”.

Marcela Garcia Aparicio
Pericon
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Cuernavaca.- Pequeñas flores amarillas entrelazadas en forma de cruz volverán a ocupar este 28 de septiembre las puertas, ventanas, negocios y vehículos de Cuernavaca. La colocación de la cruz de pericón representa una tradición de origen ancestral que permanece viva en Morelos para proteger las viviendas.

Según la creencia popular, este escudo de flores cuida a las familias durante la noche en que “el diablo anda suelto”. Por ello, la costumbre exige colocar las cruces desde temprano.

Un ritual frente al mal

Desde días previos a la festividad de San Miguel Arcángel, los comerciantes locales ofrecen manojos y piezas terminadas en los mercados del estado. La tradición marca que las figuras deben quedar fijas desde la mañana del 28 de septiembre para impedir el paso de cualquier energía negativa o daño al hogar.

Esta flor aromática, conocida en lengua náhuatl como yauhtli, despide un característico olor a anís que inundará calles, transporte público y locales comerciales durante toda la jornada festiva.

Raíces prehispánicas y cosecha

Detrás de la leyenda popular existe una historia de profunda tradición campesina e histórica. Investigaciones del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) confirman que el yauhtli era una planta sagrada vinculada a Tláloc, dios de la lluvia, utilizada ampliamente en ofrendas.

Además, en el territorio morelense el 28 de septiembre marca el momento exacto del primer corte ritual del elote tierno. Los campesinos colocaban tradicionalmente estas cruces en las cuatro esquinas de sus milpas para resguardar la producción agrícola de las tempestades.

Sincretismo vivo en Morelos

Con la llegada del periodo de evangelización, la antigua ceremonia agrícola se fusionó con la devoción a San Miguel Arcángel, la figura católica reconocida como defensora frente al demonio. Esta unión dio paso a una manifestación de sincretismo cultural que sobrevive intacta tras varios siglos.

En la actualidad, el ritual superó los límites del campo y se consolidó en la zona urbana. Colonias y poblados como Acapantzingo viven la fecha con singular fervor, reuniendo fe, historia y el aroma característico de las flores amarillas.

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Marcela Garcia Aparicio
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