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Del Cronista: El viaje del Duque de Job a Cuernavaca en 1885 1a parte

Esto preguntó el poeta mexicano Manuel Gutiérrez Nájera (1859-1895), mejor conocido como El Duque de Job, al principio de su interesante crónica sobre su viaje a Cuernavaca en 1885, modificando una frase de origen afgano. Esta experiencia la plasmó en su corto pero espléndido texto “Visión de Cuernavaca”.

El prolífico escritor y periodista Gutiérrez Nájera llegó a utilizar más de veinte seudónimos, entre estos “Fortún” y “Figarillo”, pero el más conocido fue el de “Duque de Job”. Se inició en las letras en su adolescencia, tenía 16 años y llegó a colaborar en más de cuarenta periódicos y revistas, además se dice que llegaba a realizar hasta tres colaboraciones al día. El gran poeta y ensayista cubano José Martí, en su obra cumbre “Versos sencillos” escribió en la dedicatoria: “A Manuel Gutiérrez Nájera; marfil en el verso, en la prosa seda, en el alma oro”. Asimismo, el ilustre “Maestro de América” Justo Sierra se preguntaba sobre Gutiérrez Nájera “¿Y qué había en el fondo de esa alma selecta?, ¿cuál era su facultad ingénita, la que sirve de clave a su elegancia, a su ternura, a su amorosa y melancólica inspiración?”. Sin embargo, la vida de este gran escritor mexicano fue corta, pues padecía de hemofilia, por lo que al ser sometido a una pequeña intervención quirúrgica de rutina se desangró, muriendo el 3 de febrero de 1895.

Sobre su viaje a Cuernavaca, le escribió a su amigo Don José Vicente Villada, gobernador del Estado de México: Abordé una diligencia parecida en lo tarda, a las diligencias judiciales, una diligencia que me ha traído a Cuernavaca en once horas, sacudiéndome no solo la pereza, sino el cuerpo; una diligencia que deja al pasajero como quedó Don Quijote después de la famosa aventura de los yanqueses; diligencia arcaica, reaccionaria, académica!...Me aconsejaron que no entrase a ese instrumento de suplicio, sino en Tlalpan y así lo hice”.

En el viaje el Duque de Job estuvo acompañado por un cura, al que le ofreció un tabaco. Parecía italiano, pero pronto se dio cuenta que era francés, pariente lejano de la familia Bonaparte, con quien tuvo una interesante charla, por lo que agregó: “-No conozco un compañero de viaje más ameno ni más locuaz”.

Después de pasar por “El Guarda” a 3,046 metros sobre el nivel de mar (hoy Parres, El Guarda, en la alcaldía de Tlalpan) que era una parada obligatoria de las diligencias paran realizar el cambio de caballos, además para que los pasajeros y conductores descansaran, comieran algo y estiraran las piernas.

El duque continuó con su relato: “…Pasando el Guarda, la vegetación muda de aspecto. El Guarda, según el Barón de Humboldt, es el punto más alto habitado en la República Mexicana. Para ser exacto el sabio Barón debió haber dicho: el punto más alto habitado… por dos mujeres que sancochan el almuerzo de los pasajeros y unos cuantos soldados. Permanecer en el Guarda durante el invierno debe ser una delicia…Del Guarda a Huitzilac la carretera va costeando montañas verdaderamente hermosas. Pinos y ocotes forman espesos bosques casi vírgenes”.

“Esta es la selva de la edad primera. Mirad los viejos pinos rumorosos; agitando la verde cabellera, Que a la hora del crepúsculo, musgosos Y entre la sombra envueltos, aparecen cuando los vientos su ramaje mecen, ya como ancianos drúidos que se quejan con profética voz, ya como barbados que sobre el ancho y dilatado pecho la larga barba descansando dejan”.

Al adentrarse al estado de Morelos el Duque de Job explica que: “De Huitzilac a Cuernavaca el descenso es rapidísimo. La flora de la tierra fría va degradándose rápidamente…en extensa planicie, semejante a un inmenso tablero multicolor, destácase la capilla roja que corona como sombrero de arlequín la torre parroquial de Cuernavaca. Ya llegamos!…”

En su texto “Visión de Cuernavaca”, Gutiérrez Nájera destaca: “Cuernavaca es la reina de este infierno que se llama tierra caliente: Es Proserpina”, que en la mitología romana era la diosa de la agricultura, la vegetación y reina del inframundo

Continuará…

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vlopez
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