Del Cronista Divorcio de Pedro Infante en Tetecala

pedro
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En este espa­cio he pre­sen­tado en varias oca­sio­nes los casos que ocu­rrie­ron en el estado de More­los por una ley pro­mul­gada en 1927, que fue cono­cida como “Código Puente”, “Ley Puente”, debido a que fue emi­tida por el enton­ces gober­na­dor de More­los Ambro­sio Puente, que faci­li­taba el rom­pi­miento del vín­culo matri­mo­nial en una época en que era difí­cil hacerlo, pues el matri­mo­nio se con­si­de­raba un sacra­mento indi­so­lu­ble.

Gra­cias a dicha Ley, una gran can­ti­dad de per­so­nas de otros paí­ses arri­ba­ron a nues­tro estado para bus­car des­ha­cer su con­trato matri­mo­nial. Así lle­ga­ron a More­los una gran can­ti­dad de nacio­na­les y extran­je­ros que bus­ca­ban disol­ver sus matri­mo­nios, muchos de ellos vin­cu­la­das con la fami­lia real euro­pea, artis­tas de Holly­wood, pro­mi­nen­tes polí­ti­cos, escri­to­res, empre­sa­rios y depor­tis­tas entre otros.

De igual manera en 1951 el can­tante y artista de cine, Pedro Infante ini­ció en Tete­cala, More­los el trá­mite para disol­ver el matri­mo­nio que había con­traído en 1939 con su esposa María Luisa León Rosas.

En julio de 2012, durante un con­greso de cro­nis­tas que se rea­lizó en Gua­mú­chil, Sina­loa, tuve la opor­tu­ni­dad, junto con el direc­tor de Archivo His­tó­rico de Sina­loa, Mtro. Gil­berto J. López Ala­nís (quien falle­ció el 2 de diciem­bre de 2022) y otros cro­nis­tas de visi­tar la casa en donde vivió Pedro Infante, que actual­mente es un museo. Los cro­nis­tas loca­les nos pla­ti­ca­ron la his­to­ria de Pedro Infante y del romance que tuvo con la que fue su pri­mera esposa María Luisa.

Pedro Infante, había nacido en Mazat­lán, Sina­loa, el 18 de noviem­bre de 1917 y vivió sus pri­me­ros años en los reduc­tos del Real de Minas de El Rosa­rio, a 75 kiló­me­tros de Mazat­lán. Más ade­lante, debido a la ines­ta­bi­li­dad labo­ral de su padre se tuvie­ron que tras­la­dar a la loca­li­dad de Esta­ción Gua­mú­chil del Muni­ci­pio de Moco­rito, que en ese enton­ces con­taba tan solo con dos calles. Pedro con­taba con 12 años y logró matri­cu­larse en la Escuela No. 3.

En Gua­mú­chil, Pedro apren­dió el ofi­cio de car­pin­tero, del que estaba muy orgu­lloso, pero tam­bién el de pelu­quero. Se dice que era un hom­bre sen­ci­llo, bon­da­doso, empren­de­dor, ena­mo­rado y ale­gre.

Pedro y María Luisa se cono­cie­ron en 1937. Él era un humilde músico era inte­grante de la pres­ti­giosa orquesta “Estre­lla de Culia­cán”, ade­más de que era locu­tor en la XEBN, cono­cida como “La Voz de Sina­loa”. Ella comentó que quedó impre­sio­nada al escu­charlo can­tar por radio la can­ción “Dos Puña­les” de Agus­tín Lara. Se inte­resó tanto en él que hizo todo lo posi­ble por cono­cerlo, por lo que se puso a inves­ti­gar el lugar en donde haría una pre­sen­ta­ción. Se enteró que la orquesta “Estre­lla de Culia­cán” daría una fun­ción en el Casino Atlé­tico Humaya, a donde acu­dió María Luisa para cono­cerlo. Desde enton­ces sur­gió un mutuo inte­rés.

Fre­cuen­te­mente, Pedro acu­día a su casa mon­tado en su bici­cleta, car­gando su gui­ta­rra a la que había bau­ti­zado como “La Gua­mu­chi­leña”. Ella era dos años más grande que él (algu­nos dicen que cinco años), por lo que sus padres desa­pro­ba­ban la rela­ción.

Ante la pre­sión de la fami­lia de ella, en 1939 deci­die­ron esca­parse con los pocos aho­rros que tenían para irse a vivir a la Ciu­dad de México, en donde se ins­ta­la­ron en una humilde habi­ta­ción de la calle de Ayun­ta­miento 44. Casual­mente su domi­ci­lio se encon­traba muy pró­ximo a las esta­cio­nes de radio XEB y XEW, prin­ci­pal semi­llero artís­tico de México.

María Luisa fue quien lo animó a que pro­bara suerte en la XEB que rea­li­zaba audien­cias para bus­car nue­vos valo­res, en donde se pre­sentó y comenzó a sobre­sa­lir, por lo que deci­die­ron for­ma­li­zar su rela­ción casán­dose el 19 de mayo de 1939, el tenía 22 años y ella 24 o 27.

Pedro ini­ciaba su exi­tosa carrera artís­tica, pre­sen­tán­dose en pro­gra­mas de radio y gra­bando sus pri­me­ros dis­cos, y es enton­ces que ini­ció un romance con la bai­la­rina Lupita Torren­tera, de ape­nas 15 años de edad.

Su rela­ción con Lupita se hizo pública en 1949. En una oca­sión, Lupita y Pedro subie­ron a una avio­neta que des­pués de 20 minu­tos de vuelo se des­plomó, cau­sán­dole a ambos gra­ves lesio­nes. La prensa dio a cono­cer el suceso y fue muy dura por la rela­ción extra­ma­tri­mo­nial que lle­va­ban.

Pedro, argu­mentó que había sido infiel por­que deseaba tener un hijo, María Luisa lo per­donó y deci­die­ron adop­tar a la hija de su her­mana Dora Luisa, lla­mada Car­mela con el pro­pó­sito de res­ca­tar su matri­mo­nio. Sin embargo, Pedro con­ti­nuó siendo infiel pues des­pués man­tuvo su rela­ción con la actriz y bai­la­rina Lupita Torren­tera. Así que Pedro deci­dió ini­ciar el trá­mite de divor­cio en Tete­cala en 1951.

Los divor­cios rea­li­za­dos con la “Ley Puente” entre 1927 y 1952, tam­bién lla­ma­dos “Divor­cios al vapor” ter­mi­na­ron siendo motivo de liti­gios y recla­ma­cio­nes ante la Suprema Corte de Jus­ti­cia de la Nación, pues la mayor parte de las sen­ten­cias pro­mo­vi­das care­cían de lega­li­dad y en muchos casos el marido era acu­sado de biga­mia des­pués de que la esposa había sido noti­fi­cada del jui­cio de divor­cio.

La Suprema Corte de Jus­ti­cia tuvo que deter­mi­nar que la mayor parte de las sen­ten­cias de divor­cio ado­le­cían de lega­li­dad, por lo que soli­ci­ta­ban la anu­la­ción del fallo pro­mo­cio­nado por el juez de More­los. Que fue el motivo por el cual el divor­cio nunca pudo con­cre­tarse y se ini­ciara una bata­lla legal entre ellos. Pedro, sí se vol­vió casar, pero de manera ilí­cita.