Cerca de la mitad de la población mexicana no identifica un servicio de salud al cual acudir cuando enferma, advirtió Gabriela Luna Ruiz, investigadora del Departamento de Economía de la Universidad Iberoamericana (IBERO).
Según la especialista, el porcentaje de personas sin algún tipo de aseguramiento pasó de alrededor de 21% durante el Seguro Popular a cerca de 43% tras su desaparición.
A esto se suma que aproximadamente la mitad del gasto en salud proviene directamente de los hogares.
Para muchas familias, una enfermedad implica destinar dinero que tenían previsto para alimentación, vivienda, transporte y otras necesidades básicas.
El gasto médico sigue recayendo en las familias
El gasto de bolsillo incluye los pagos directos por consultas, medicamentos, estudios y otros servicios médicos.
Según Luna Ruiz, representa aproximadamente la mitad del gasto sanitario en México y afecta especialmente a quienes carecen de seguridad social.
Los trabajadores independientes también enfrentan dificultades. Si enferman y no pueden trabajar, deben cubrir sus gastos médicos mientras dejan de recibir ingresos.
La situación empeora ante enfermedades graves u hospitalizaciones, que pueden comprometer los ahorros y el patrimonio familiar.
Para la académica, el financiamiento continúa siendo uno de los principales pendientes de la salud pública en México.
Seguro Popular: qué cambió tras su desaparición
Luna Ruiz recordó que el Seguro Popular comenzó a diseñarse en 2003 para ampliar la cobertura médica y reducir los gastos de las familias.
El programa extendió el aseguramiento entre personas sin acceso a instituciones de seguridad social vinculadas con un empleo formal.
Sin embargo, enfrentó dificultades operativas y financieras. Algunos estados tenían problemas para disponer de recursos destinados a medicamentos, insumos y pagos de personal.
El modelo también contemplaba mecanismos para intercambiar o subrogar servicios entre instituciones.
No obstante, estar afiliado no garantizaba contar con un hospital cercano ni recibir atención oportuna.
Tras la desaparición del Seguro Popular, el indicador citado por la especialista pasó de alrededor de 21% a cerca de 43%.
Esta variación evidencia la diferencia entre estar registrado en un esquema de aseguramiento y tener acceso efectivo a los servicios médicos.
México necesita fortalecer la inversión en salud
Luna Ruiz señaló que el gobierno mexicano destina menos de 3% del producto interno bruto (PIB) a salud.
El rango internacional de referencia mencionado por la académica ubica el gasto sanitario total entre 7% y 9% del PIB. Esta cifra incluye recursos públicos y privados.
Para la especialista, no basta con incorporar a más personas a un esquema de aseguramiento. También es necesario garantizar atención oportuna sin comprometer la economía familiar.
Posponer una consulta por falta de dinero puede agravar una enfermedad y generar tratamientos más complejos y costosos.
México ha registrado avances en esperanza de vida, vacunación y saneamiento del agua. Sin embargo, persisten barreras económicas para acceder a los servicios médicos.
Reducir el gasto de bolsillo y fortalecer la atención son medidas clave para evitar que una enfermedad se convierta también en una crisis financiera para los hogares.
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