¿Cómo saber si el uso de pantallas ya es un problema? Especialista de la UAEM alerta sobre los riesgos para la salud mental en Morelos

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Un experto de la UAEM revela cómo el tiempo frente a la pantalla impacta tu cerebro y tu bienestar diario, ofreciendo claves para un uso saludable en la era digital

Aprender a identificar las señales y establecer límites saludables es clave para prevenir una dependencia tecnológica

El uso del celular, las computadoras y las redes sociales forma parte de la vida cotidiana de miles de personas en Morelos. Sin embargo, cuando el tiempo frente a las pantallas comienza a afectar el sueño, la concentración, el rendimiento escolar o laboral y la convivencia familiar, podría tratarse de una señal de alerta que no debe pasarse por alto.

Especialistas advierten que el uso excesivo de dispositivos electrónicos puede generar afectaciones físicas, emocionales, cognitivas y sociales. En Morelos, donde niños, adolescentes y adultos pasan cada vez más tiempo conectados, aprender a identificar estas señales y establecer límites saludables es clave para prevenir una dependencia tecnológica.

¿Qué le ocurre al cerebro con el uso excesivo de pantallas?

El profesor de la Universidad Autónoma del Estado de Morelos (UAEM), Alejandro Ballesteros, explicó que el consumo constante de contenido digital provoca una sobreestimulación del sistema nervioso, que mantiene al organismo en un estado permanente de alerta.

Aunque muchas personas consideran que navegar por redes sociales ayuda a relajarse después de la escuela o el trabajo, el especialista señaló que el cerebro continúa procesando una gran cantidad de estímulos, lo que dificulta alcanzar un verdadero estado de descanso.

Además, explicó que muchas aplicaciones están diseñadas para captar y mantener la atención del usuario mediante mecanismos que estimulan la liberación de dopamina, neurotransmisor relacionado con la sensación de recompensa, lo que favorece que las personas permanezcan conectadas durante más tiempo del que tenían previsto.

Señales de que el uso del celular ya representa un problema

De acuerdo con el académico de la UAEM, algunas de las principales señales de alerta son:

* Dificultad para dejar el teléfono o reducir el tiempo de uso.
* Necesidad constante de revisar redes sociales o notificaciones.
* Ansiedad, irritabilidad o inquietud cuando no se tiene acceso al celular.
* Problemas para concentrarse en la escuela o el trabajo.
* Alteraciones del sueño.
* Dolores de cabeza y molestias en cuello, manos o muñecas.
* Pérdida de interés por actividades fuera del entorno digital.
* Menor convivencia con familiares y amigos o aislamiento social.

¿Cuándo hay que preocuparse?

Ballesteros explicó que el principal indicador de un problema no es el número de horas frente a una pantalla, sino el impacto que ese hábito tiene en la vida diaria.

Si el uso del celular comienza a afectar el desempeño escolar o laboral, la convivencia familiar, las relaciones sociales o la salud física y emocional, es momento de prestar atención.

Esta situación puede presentarse en personas de cualquier edad, aunque adolescentes y jóvenes suelen ser quienes pasan más tiempo conectados a redes sociales y plataformas digitales.

¿Cómo reducir el tiempo frente a las pantallas?

El especialista recomendó implementar hábitos que permitan mantener un equilibrio entre la tecnología y la vida cotidiana, entre ellos:
* Revisar el tiempo diario de uso mediante las herramientas de bienestar digital que incluyen la mayoría de los teléfonos inteligentes.
* Establecer horarios específicos para utilizar redes sociales.
* Desactivar notificaciones innecesarias.
* Realizar pausas durante la jornada para descansar de las pantallas.
* Evitar el uso del celular antes de dormir.
* Dedicar tiempo a actividades deportivas, recreativas o de convivencia sin dispositivos electrónicos.

Niños y adolescentes requieren mayor atención

El académico de la UAEM advirtió que niños y adolescentes representan el grupo más vulnerable, ya que su cerebro todavía se encuentra en desarrollo.

El uso excesivo de dispositivos puede afectar la capacidad de atención, el aprendizaje, la memoria y el rendimiento escolar, además de favorecer problemas para regular las emociones.

Por ello, hizo un llamado a padres y cuidadores de Morelos para acompañar el uso de la tecnología con límites claros, supervisar los contenidos que consumen los menores y promover actividades fuera del entorno digital.

¿Cuándo buscar ayuda profesional?

Si una persona no logra reducir el tiempo que pasa frente al celular, experimenta ansiedad al intentar desconectarse o el uso de las pantallas ya está afectando su desempeño, sus relaciones personales o su bienestar, lo recomendable es acudir con un profesional de la salud mental.

Ballesteros enfatizó que la tecnología no debe verse como un enemigo, sino como una herramienta cuyo impacto depende del uso que se le dé. En un contexto donde la conectividad forma parte de la vida diaria, aprender a utilizarla de manera consciente y responsable es fundamental para proteger la salud y la calidad de vida.

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