Cuernavaca, Morelos.- A pesar de los esfuerzos por abatir el abandono histórico en la infraestructura educativa de la entidad, las escuelas públicas de Morelos enfrentan un reto crítico que afecta la dignidad y salud de los estudiantes: la falta de comedores.
Aunque se han registrado avances en la construcción de aulas y techumbres durante los últimos años, persisten necesidades básicas en espacios destinados a la alimentación y la convivencia, lo que impacta directamente en la jornada diaria de los alumnos.
Raúl Aguirre Espitia, director general del Instituto de la Educación Básica del Estado de Morelos (IEBEM), reconoció que todavía existen planteles con rezagos importantes, derivados en gran medida por el constante aumento de la matrícula escolar.
Infraestructura a medias
El titular del IEBEM explicó que, tras años de abandono, se ha dado prioridad a lo más urgente, como los salones de clase. Sin embargo, admitió que el tema de los comedores es complejo, ya que su construcción depende de una mezcla de recursos.
“Había mucho abandonado en infraestructura y se ha ido atendiendo”, comentó Aguirre Espitia, detallando que estos espacios se gestionan a través de programas federales, convenios con ayuntamientos o el esfuerzo de la propia comunidad escolar.
Por su parte, el DIF estatal mantiene el apoyo con desayunos calientes en algunos planteles, pero la falta de un lugar físico adecuado para consumirlos sigue siendo el obstáculo principal.
Alumnos comen en el desamparo
Desde la perspectiva de los tutores, las mejoras en los edificios escolares son visibles pero resultan insuficientes. Mauricio Miranda, representante de la Asociación de Padres de Familia, señaló una cruda realidad que viven miles de niños.
“Muchos niños terminan comiendo donde pueden, en las jardineras o en el suelo, porque no hay un lugar destinado para eso”, expresó con preocupación.
Esta situación se agudizó tras la desaparición del programa federal de Escuelas de Tiempo Completo, el cual garantizaba la operación de espacios alimentarios que hoy se encuentran cerrados o en desuso.
Tanto el IEBEM como los padres de familia coinciden en que la creación de comedores y zonas de esparcimiento dignas sigue siendo la "asignatura pendiente" en la agenda educativa del estado, sin que exista aún una cifra precisa de cuántos planteles carecen de estos servicios esenciales.
