Carta Abierta: Venezuela ¡Desastre! ¿Natural?

Pvillalobos
CARTA ABIERTA

La natu­ra­leza no tiene pala­bra de honor y menos cuando la inso­len­cia de los “todo­po­de­ro­sos” pro­vo­can desas­tres en sus espa­cios visi­bles o invi­si­bles… En lo Invi­si­ble, China y Esta­dos Uni­dos han sus­traído de las entra­ñas de la tie­rra vene­zo­lana sus líqui­dos y gases ener­gé­ti­cos, por miles millo­nes de billo­nes de dóla­res para enri­que­cer a las empre­sas de los omni­po­ten­tes mag­na­tes, a quie­nes lo único que les importa son sus ganan­cias inter­mi­na­bles e incuan­ti­fi­ca­bles… Se sabe que los terre­mo­tos de 7.1 y 7:5 gra­dos que sacu­die­ron una inmensa exten­sión de ese país y tuvie­ron dece­nas de repli­cas, que fue por el movi­miento de las pla­cas tec­tó­ni­cas según anun­cian y des­cri­ben los geó­lo­gos que a ello se dedi­can para detec­tar y pre­ver per­ma­nen­te­mente los movi­mien­tos telú­ri­cos, que en el caso de las tie­rras vene­zo­la­nas fue­ron sacu­di­das por sen­dos macro­tem­blo­res y casi de inme­diato otras sacu­di­das mayo­res a los 5 gra­dos o cer­ca­nas a ello…

Pero dicen los que tam­bién saben, que ello puede ser por­que en el sub­suelo vene­zo­lano la sus­trac­ción denun­ciada ante­rior­mente, por cierto que en prin­ci­pio se negó Clau­dia Shein­baum a acep­tarlo y ahora lo aplica gus­to­sa­mente en México, fue lo que pro­pi­cio las sacu­di­das que como aso­la­ron múl­ti­ples esta­dos de ese país, teniendo como punto mayor de des­truc­ción el lugar cono­cido como la Guaira, donde dece­nas de miles son las edi­fi­ca­cio­nes des­trui­das casas habi­ta­ción empre­sas edi­fi­cios y uni­da­des depar­ta­men­ta­les, levan­ta­dos a lo largo y ancho del espa­cio de todos los movi­mien­tos que se aba­tie­ron en ese espa­cio y que deja­ron como con­se­cuen­cia deso­la­ción, des­truc­ción, heri­dos por dece­nas de miles, miles de muer­tos, pero lo más dra­má­tico otros tan­tos de dece­nas de miles de desa­pa­re­ci­dos, que lógi­ca­mente que­da­ron sepul­ta­dos entre las mon­ta­ñas de escom­bros en que se con­vir­tie­ron esas cons­truc­cio­nes y de los cua­les nada se sabrá de ellos por la urgen­cia de desa­pa­re­cer esos ves­ti­gios mon­ta­ño­sos de pie­dras amon­to­na­das, por el hedor por el olor a la des­com­po­si­ción de esa incal­cu­la­ble can­ti­dad de muer­tos que esta­rán sin sepul­tar, de ahí serán arras­tra­dos por las maqui­na­rias con des­tino a donde vayan a ser trans­por­ta­dos entre fie­rros, alu­mi­nios, can­ce­les, pie­dras, tabi­ques, cables, tubos, vari­llas y todo tipo de mate­ria­les de cons­truc­ción con­ver­ti­dos sola­mente en retor­ci­das mon­ta­ñas de cas­cajo…

Nunca sabre­mos con pre­ci­sión cuan­tas cons­truc­cio­nes, cuan­tos las­ti­ma­dos cuan­tos heri­dos, cuan­tos muer­tos y mucho menos cuan­tos desa­pa­re­ci­dos dejó la des­gra­cia terrí­fica de los terre­mo­tos en Vene­zuela, una de las más gran­des tra­ge­dias vivi­das en nues­tro tiempo en el mundo, por lo poblado de la región en todas sus zonas urba­nas y habi­ta­cio­na­les…

La ayuda huma­ni­ta­ria inter­na­cio­nal no se hizo espe­rar, con recur­sos mate­ria­les, ali­men­ta­rios, medi­ci­nas, ropa y todo aque­llo con­si­de­rado indis­pen­sa­ble que acer­ca­ron diver­sos paí­ses del orbe… Por des­gra­cia, el latro­ci­nio y el saqueo no tar­da­ron en apa­re­cer en múl­ti­ples espa­cios de la zona de la tra­ge­dia y la ayuda huma­ni­ta­ria que en prin­ci­pio empezó a espar­cirse, pronto fue blo­queada por el Gobierno de Vene­zuela con la ten­den­cia de Hugo Chá­vez y Maduro, quie­nes durante su dic­ta­dura deja­ron en aban­dono y des­gra­cia al pue­blo y gobierno de Vene­zuela sin recur­sos para aten­der emer­gen­cias de esta mag­ni­tud frente a la cual, este nuevo gobierno por esa incli­na­ción de aque­llos dic­ta­do­res, vuelve a tra­tar de aca­pa­rar lo que lle­gue del exte­rior para bene­fi­cio de sus mez­quin­da­des de carác­ter emi­nen­te­mente polí­ti­cas a efecto de espar­cir­los entre sim­pa­ti­zan­tes, segui­do­res y como con­se­cuen­cia bene­fi­cia­dos…

Cuánto tar­da­rán Vene­zuela y los vene­zo­la­nos para paliar su situa­ción de desas­tre y tener la opor­tu­ni­dad de encon­trar el “sol del nuevo ama­ne­cer” y empe­zar de nuevo tras el terror y horror sufrido… Nadie lo sabe, ni el pue­blo ni los mag­na­tes, ni los empre­sa­rios ni los del Gobierno, ni mucho menos los del exte­rior, que en la dis­tan­cia desde diver­sas nacio­nes pode­ro­sas, pare­cie­ran estar muchos de esos mega-millo­na­rios al ace­cho para meter sus recu­ros no como un ser­vi­cio social, ánimo de ayuda, sino con la inten­ción de lograr inver­sio­nes macro millo­na­rias para tener como con­se­cuen­cia macro­ga­nan­cias tras la des­gra­cia y sobre el dolor de los vivos por todo lo que per­die­ron como patri­mo­nio y fami­lia en aque­llas otrora bellas tie­rras vene­zo­la­nas, donde ahora el luto, duelo y deses­pe­ra­ción son los que ensom­bre­cen el inde­fi­nido des­tino de sus espa­cios… Esta­re­mos al pen­diente... ¡Hasta mañana que será un día más!

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