De verdad, que gran ceremonia estructuró la Academia Nacional de Historia y Geografía dependiente de la Universidad Nacional Autónoma de México, para ofrecer un Homenaje de Reconocimiento admiración y respeto, según se expresó, a los comunicadores Pablo Rubén Villalobos – este escribanoy Teodoro Rentería Arróyave por haber cumplido 70 años como periodistas… En efecto, Pablo Rubén se inició como periodista el mes de abril de 1956, en tanto que Teodoro Rentería emprendió su andar periodístico en julio de ese mismo año, ambos profesionales del periodismo ya que los dos tienen el titulo de Licenciados en Periodismo y han logrado trayectorias paralelas altamente significativas con exitosa participación en diversos espacios de la comunicación, gráficos, radiofónico, televisivos y en diversas plataformas de la Modernidad, como reporteros, productores y directivos en los medios referidos, así como por su significada lucha en defensa de la Libertad de Expresión, Libertad de Información y Libertad de Prensa, lo cual les ha permitido ser recipiendarios de múltiples galardones, reconocimientos y homenajes a lo largo de su exitosa carrera profesional como comunicadores… Vidas paralelas las de los dos periodistas que tiene como convergencia tras su larga lucha, significados reconocimientos por su labor gremial través de la Federación de Asociaciones de Periodistas Mexicanos –Fapermex-, el Colegio Nacional de Licenciados en Periodismo -Conalipe-, la Federación Latinoamericana de Periodistas y en Morelos, la Asociación de Periodistas y Comunicadores del Estado… Luego de ser leídas las respectivas semblanzas de don Teodoro y don Pablo Rubén, fueron proyectados sendos videos que en forma mínima presentaron detalles de la larga trayectoria, trabajo, acciones, obras, participación en medios de comunicación y lucha gremial, tanto de Teodoro Rentería Arróyave como de este escribano Pablo Rubén Villalobos… Las sendas proyecciones despertaron la admiración que fortaleció el respeto y admiración por la larga vida de más de 70 años que como periodistas han cumplido los dos homenajeados… En el momento en que la presidente de la Mesa Directiva de la Academia de Historia y Geografía de la UNAM, Dra. Eli Rembis, cedió la palabra a cada uno de los recipiendarios del homenaje, en turno Pablo Rubén bajó del escenario micrófono en mano para cumplir simplemente como reportero a fin de solicitar el comentario y expresión de los invitados, Marcos Manuel Suárez Gerard, secretario de Turismo de Cuernavaca; Margarita Estrada, directora de Comunicación Social del Gobierno del Estado de Morelos; Montserrat Orellana Colmenares, titular de Cultura en el Gobierno del Estado y representante de la Gobernadora Margarita Gonzaález Saravia; para luego dirigirse al lugar donde estaban las señoras
Silvia Villa de Rentería, pedirle su mensaje, y posteriormente a la señora Laura Todelo de Villalobos, para hacer lo propio y retornar al espacio de honor donde hizo un pronunciamiento que emocionó a gran parte de los presentes, al describir cómo se inició en el periodismo después de estar desmayado de hambre en la Secretaria de Educación Pública a fines de febrero de 1956, donde fue rescatado por un hombre que le regaló dos tortas y dos refrescos en la suntuosa sala del secretario de Educación Pública José Ángel Ceniceros… La persona en cuestión se dirigió con altisonancias a los empleados de ese espacio, quienes desaparecieron y al quite salió
Efrén Franco Lugo, secretario del Secretario de Educación, quien trató de calmar al molesto e inconforme por el trato que ahí se daba a quienes esperaban ser atendidos por el titular del ramo de la Educación… Lo llamó por su nombre “Carlos yo lo atiendo y lo resuelvo”, dijo
Franco Lugo dirigiéndose al ya no desmayado y hambriento chamaco, quien fue cuestionado por el hombre encanijado: Qué te pasó cabrón le dijo y el chiquillo sólo contesto: Quiero ser Maestro”… Las imprecaciones subieron de tono por parte del encanijado personaje… El Secretario Efrén le dio una tarjeta al estudiante Pablo Rubén, en tanto que don Carlos le dio la propia ordenándole que si no lo atendían lo buscara… La tarjeta resultó ser de don
Carlos Denegri, uno de los más grandes periodistas nacionales de México en la década de los 50 y los 60… Ya con el hambre apagada y las dos tarjetas como esperanza para entrar a la Escuela Nacional de Maestros, aquel muchacho con el portafolio y sus papeles como contenido para lograr sus ilusiones, “se fue de mosca” en uno de aquellos trenes viejos amarillos que iban del Zócalo de la Ciudad de México hasta la Calzada MéxicoTacuba para buscar a José Solís Robledo, el joven dirigente en ese entonces del estudiantado en la Nacional de Maestros, quien rechazó la tarjeta de Franco Lugo, pero se dobló ante la tarjeta de don Carlos Denegri con una inolvidable expresión para mi: “Llegas tarde y bateando duro”, me dijo ¿Qué es de ti don Carlos? “¡Mi tío¡”, le dije con firmeza como piadosa mentira para mí… En aquella primera semana del mes de marzo de 1956, sin más me dio su portafolio cuando salíamos de la Dirección General de la Nacional de Maestros, donde lo encontré y a la sazón despachaba como titular el distinguido maestro
Miguel Huerta Maldonado… Durante una semana, acompañé a José Solís como su “asistente cargador de su portafolio” hasta que el viernes le pregunté, ¿cuándo entro a clases? y el sólo me dijo: ¡Abre mi portafolios y saca tu documento de inscripción, ya estas inscrito y te presentas a clases el lunes a las siete de la mañana!... Cumplí con lo ordenado, busqué y rescaté el documento de mis ilusiones, que de inmediato pasé a mi portafolios… hay muchos más detalles de esta incierta circunstancias de mi vida, en mis memorias… Continuará ¡Hasta mañana que será un día más!
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