Carta Abierta: Pablo Rubén en el Premio Cervantes (Tercera parte)

Pvillalobos
CARTA ABIERTA

Tras breves momentos de permanencia en el umbral de la gran puerta lateral del Palacio Real de España, un asistente amablemente se acercó para acompañarme y tomado del brazo fui conducido a través del enorme patio que sirve como estacionamiento, para llegar a otro arco de seguridad, el cual pasé sin ningún problema… Fui accedido a un enorme salón de recepción donde ya esperaban decenas de invitados que pronto nos convertimos en casi dos centenas… El murmullo de las voces y risas circundaban el ambiente donde me pude identificar con un buen grupo de cinco personas vinculadas con significados espacios de la cultura de España…

Ocho enormes candelabros pendientes del techo, iluminaban ese amplio espacio donde se podían apreciar bellas pinturas de grandes autores, inmensos gobelinos que cubren los muros con bellos paisajes y personajes de distintos tiempos y lugares relacionados con el mundo del Medio Oriente, así como diversas esculturas cuidadosamente ubicadas en la amplitud de la enorme aula donde bien ubicada una puerta central con sus enormes cortinas de tonos rojos brillantes y algunas translúcidas, da acceso a otro gran salón similar en iluminación, decoración y belleza donde al fondo se encontraba un elegante acordonamiento tras el cual decenas de espectadores aguardaban en silencio con atención y respeto…

Los Reyes de España Felipe VI y Letizia con toda formalidad, firmeza y elegancia aguardaban el paso de los anunciados, previo a que el Maestro de Ceremonia uno a uno pasaba en gratas tarjetas los nombres que ahí eran anunciados… Fui la sexta persona en acceder y tras observar lo descrito mientras pasaba mi antecesor, escuché en voz del hombre del micrófono: “¡De México el Lic. y Dr. Pablo Rubén Villalobos Hernández…!”

Caminé hacia mi derecha donde estaban los monarcas y ante el Rey, un hombre alto de más de 1.90, tendí mi mano que se encontró con la de él, se la sostuve un momento durante el cual le expresé con claridad: “¡Usted estuvo en mi Patria, México. Transitó por Cuernavaca mi tierra en el Estado de Morelos; donde visitó el Palacio de Cortés, la Catedral y tuvo una recepción en el Jardin Borda, esperamos que regrese pronto…!”

Sostenidas las manos me dio las “gracias por ese recuerdo”… De inmediato pasé a saludar a la Reina a quien expresé “Mis respetos Señora” y ella me dio las gracias… Continué el camino de quienes me antecedieron, hasta llegar a otro gran espacio de acceso abierto en ese momento conducido por una persona que sabía de mi circunstancia visual, quien me llevó a un lugar cercano al centro de la mesa por donde pasé e interpreté eran el lugar del Rey y la Reina, a cuatro lugares de distancia estaba mi nombre en la mesa y el asiento correspondiente…

De pie, saludé a mi vecino de mesa al lado derecho; nos presentamos y para mi sorpresa por su nombre Quirino Ordaz Coppel, recordé de inmediato que era el Embajador de México en España…

La mesa preparada para 108 comensales se extendía por largo trecho a la izquierda, a la derecha y al frente, en el cual los de un lado y otro estábamos aproximadamente a de 2 a 3 metros de distancia; todo ahí era iluminación, decoración como la anterior con bellos cuadros y gobelinos, esculturas y objetos diversos, hermosos candiles colgantes de la techumbre, cuatro juegos de cubiertos para los distintos tiempos del alimento con cinco elegantes copas por los vinos tinto y blanco, champaña, agua, algún líquido fresco y un jerez que resultó riquísimo y por el cual pregunté a la persona que nos atendió en la mesa su marca que simplemente me fue respondido con gran atención: “Señor es un jerez de la casa”, lo cual comprendí de inmediato que es del Palacio Real y no lo hay en el mercado…

La tarjeta o carta de alimentos refirió cinco tiempos vinculados con el mar a partir de la sopa, un antipasto, un muy bien preparado salmón y un doble postre que resultó de lujo…

Que conste, ¡nunca había tenido tantos cubiertos para comer, pero sí tuve el cuidado de observar para cumplir con la etiqueta el protocolo de los tiempos reales y compartir el alimento! Continuará. ¡Hasta mañana que será un día más!