Cada 15 de mayo desde el año de 1917, como consecuencia del Decreto emitido por el Presidente en turno Venustiano Carranza se mantiene en el Calendario Cívico Social como fecha a recordar y celebrar a las maestras y maestros de este país, que antes de presentarse la divergencia gramatical por aquello de los sexos, simplemente fue designado como: Día del Maestro…
Que conste, el término Maestro se utilizó como sustantivo y adjetivo para designar a llos mentores, catedráticos que tuvieron como fundamento y base a los verdaderos forjadores e iniciadores del proceso de enseñanza-aprendizaje que tuvieron como esencia en este país por la enseñanza básica de primaria y secundaria, a los siempre bien recordados profesores que bajo este título profesional egresaron en principio de las escuelas normales urbanas y rurales, a las cuales posteriormente se le sumaron las de sustento particular, por los empresarios que se dieron cuenta, allá por la década de los 50 a los 80 del siglo pasado, de la necesidad que tenía México de contar con verdaderos educadores, hombres y mujeres para encausar a las nuevas generaciones…
Escuelas normales históricas de gran fama positiva por forjar a “Profes” , que con el paso del tiempo se convirtieron en grandes maestros de inmensa trascendencia, lo fueron la Benemérita Escuela Nacional de Maestros, con más de 240 años de cumplir con esta loable y noble misión para forjar a esos educadores que lo mismo sirvieron en los planteles de la educación primaria y secundaria urbana y rural, que luego como consecuencia de su vocación buscaron su preparación y capacitación para convertirse en significados catedráticos de las universidades e instituciones técnicas para forjar decenas de generaciones de profesionales…
Entre otras significadas Normales puedo referir en sus tiempos positivos y propositivos por la formación de profesoras y profesores, la de Tiripetío en Michoacán, Tekax en Yucatán, ‘El Mexe’ en Hidalgo, la Escuela Normal Superior de Jalisco y la de la Ciudad de México junto con la famosa Escuela Normal Oral y otras rurales más por distintas entidades del país como la Escuela Normal Rural Carmen Serdán en Teteles, Puebla; la Normal Rural Lázaro Cárdenas del Río en Tenería, Estado de México, entre otras… Cientos de generaciones de profesores forjados en esas instituciones, fueron a su vez los forjadores de miles de nuevas generaciones de educandos a lo largo y ancho de México… La desgracia de la Educación Básica con respecto a los profesores, maestros, licenciados en docencia, en educación o bajo otros nominativos, fue el hecho de que la perversidad política hace decenios penetraron y se apoltronaron para sus conveniencias de determinadas escuelas normales, que se convirtieron en refugio de agitación para salir a las calles de distintas partes del país con los reclamos, exigencias, manifestaciones y perturbaciones sociales y públicas que llegaron a romper la tranquilidad social y maniobradas enfrentar a los gobiernos de municipios, estados y hasta contra el gobierno federal, de acuerdo a quienes menearon los hilos de sus conveniencias para titiritear a maestros, alumnos, padres de familia y hasta habitantes de las comunidades, según fueron las mezquindades de sus intereses políticos, politiqueros y politicastros…
El país entero, sus gobiernos y gobernantes saben bien de estas perversidades cuya víctima mayor sin duda lo es la Escuela Normal para Maestros de Ayotzinapa… Dejo hasta aquí esta reflexión, en ánimo de ver si es posible que el Gobierno de la República en los tiempos de su 4T y Segundo Piso con Claudia Sheinbaum, logre recuperar con ánimos positivos y propositivos el aprovechamiento de las escuelas normales y sus similares para servir a México constructivamente, sin perversidades ni vilezas maniobreras…
En lo personal habiendo egresado como profesor normalista en noviembre de 1958 con antecedentes de haber cumplido docencia para cubrir licencias por maternidad de dos o tres maestras entre 1956 y 1958, a partir del primero marzo de 1959 recibí mi nombramiento como Profesor de Educación Primaria, para cumplir tan honroso encargo en el Centro Escolar México de la Colonia Legaria en la Ciudad de México, pero pronto, a partir de julio de 1959, logré una permuta que me permitió retornar a mi tierra, Morelos para cumplir en este mi estado como maestro en la Escuela Primaria José María Morelos y Pavón entonces anexa a la Escuela Normal para Maestras en Palmira, al Sur de Cuernavaca, que en su tiempo, antes de ser extinguida por la perversidad política, fue un almácigo donde se cultivaron y formaron miles de profesoras de la enseñanza primaria que se esparcieron a lo largo y ancho del país… Continuará.
¡Hasta mañana que será un día más!
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