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En el Sur Poniente del estado por los rum­bos de Coat­lán, Tete­cala, Maza­te­pec, Mia­cat­lán, El Rodeo y hasta Puente de Ixtla con todos los pue­blos de esas muni­ci­pa­li­da­des, bien se recuerda la sig­ni­fi­cada labor de don Gil­berto Orihuela Mel­gar, sig­ni­fi­cado hom­bre de campo de toda su vida… Por su fir­meza y carác­ter, durante años fue el encar­gado res­pon­sa­ble para aten­der todo lo rela­cio­nado con las aguas de la ver­tiente del río Chalma que nace allá por los rum­bos de las Gru­tas de Cacahua­milpa y es un abun­dante Sis­tema de Riego para todos los cam­pe­si­nos de los pue­blos y muni­ci­pios refe­ri­dos en esa región…

Man­te­ner en con­di­cio­nes y cons­truir lo nece­sa­rio por la lim­pieza, las repre­sas y los cana­les deri­va­do­res, es ardua labor que gana­de­ros, agri­cul­to­res y labrie­gos en lo gene­ral reco­no­cen como tra­bajo legado por don Gil­berto… Tras larga pos­tra­ción que lo llevó a la nece­sa­ria aten­ción médica en el Hos­pi­tal del ISSSTE en Emi­liano Zapata, donde su fami­lia estuvo en per­ma­nente aten­ción y pre­sen­cia, por cues­tio­nes del des­tino los médi­cos no logra­ron recu­pe­rarlo y la vida de don Gil­berto Orihuela se extin­guió…

El pasado domingo, su cuerpo reci­bió los hono­res y aten­cio­nes del duelo corres­pon­diente en su domi­ci­lio de Maza­te­pec, hasta donde lle­ga­ron cen­te­nas de per­so­nas entre fami­lia­res, ami­gos, com­pa­ñe­ros de con­vi­ven­cias y de tra­bajo en el campo para expre­sar la des­pe­dida final… A pro­pó­sito de sus ami­gos y com­pa­ñe­ros, aquí recor­da­mos a: Dona­ciano Toledo, Luis Tapia, Faus­tino Cabrera, Sós­te­nes Toledo, Abe­lardo, Ale­jan­drino, Gua­da­lupe y Cari­tino Orihuela, Noé Ochoa, Manuel Cue­vas, Enri­que Flo­res Amilpa entre otros... Sig­ni­fi­cada fue la pre­sen­cia per­ma­nente frente al ataúd de su esposa, doña Cris­tina Bus­tos Sán­chez de Orihuela,

acom­pa­ñada por algu­nas per­so­nas que entra­ban y salían en la habi­ta­ción donde fue ins­ta­lado el fére­tro, Ella fue su amiga y novia en las moce­da­des; cón­yuge y com­pa­ñera de toda la vida durante más de 60 años… Las horas del duelo tran­si­ta­ron, con toda res­pon­sa­bi­li­dad sus hijos, Oli­via, Ave­lino y Gil­berto Orihuela Bus­tos,

ins­ta­la­ron lo nece­sa­rio para que la gran asis­ten­cia de acom­pa­ñan­tes y visi­tan­tes al duelo tuvie­sen lo nece­sa­rio en líqui­dos ante el ago­biante calor de mayo vivido en nues­tros rum­bos more­len­ses… Tem­pra­ne­ra­mente como aún es cos­tum­bre en nues­tros pue­blos, la par­tida de una per­sona se anun­cia mediante el lan­za­miento de cohe­to­nes cada hora, como en el caso de don Gil­berto

por quien a par­tir de las seis de la mañana y hasta des­pués de la hora de su sepe­lio reso­na­ron en el Pan­teón de Maza­te­pec, que tiene como tes­tigo mudo la Parro­quia con advo­ca­ción a San Lucas… Antes de la par­tida al pan­teón, la aten­ción de los dolien­tes, hijos, nie­tos, her­ma­nos, fami­lia­res y ami­gos del extinto con todo cui­dado, dis­cre­ción y pru­den­cia com­par­tie­ron ali­men­tos como es cos­tum­bre en los due­los de nues­tros pue­blos… La gente que llegó abundó por la gran can­ti­dad de flo­res que lle­va­ron en raci­mos, ramos, ofren­das y coro­nas…

En lo per­so­nal pude ver al paso y en la dis­tan­cia a dos per­so­nas de nues­tra vida pública, Juan Ángel Flo­res Bus­ta­mante y Mario Luis Sal­gado Sal­gado… Antes de la par­tida del cor­tejo, se me per­mi­tió hacer una expre­sión tana­to­ló­gica en memo­ria de don Gil­berto, frente a su esposa, doña Cris­tina; sus hijos Oli­via, Ave­lino y Gil­berto; sus nie­tos, her­ma­nos y dece­nas de per­so­nas que en el amplio patio se suma­ron para escu­char lo corres­pon­diente a la mate­ria que es el cuerpo; la ener­gía que es el alma; el espí­ritu que son sus recuer­dos y la con­vo­ca­to­ria para que cada uno de todos los que escu­cha­ron haga­mos ora­ción por el des­canso eterno de quien par­tió, en ánimo de que encuen­tre su camino de luz que abra la puerta lumi­nosa de su nuevo des­tino…

Rei­te­ra­das con­do­len­cias para su esposa doña Cris­tina y sus hijos, al mismo tiempo que invo­ca­mos al Señor para que don Gil­berto Orihuela Mel­gar Des­canse en Paz… Abrazo soli­da­rio a la fami­lia por su pronta resig­na­ción. ¡Hasta mañana que será un día más!

Las opi­nio­nes ver­ti­das en este espa­cio son exclu­siva res­pon­sa­bi­li­dad del autor y no repre­sen­tan, nece­sa­ria­mente, la polí­tica edi­to­rial de Grupo Dia­rio de More­los.

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Sobre el autor

Pablo Ruben Villalobos
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