A más de dos décadas de distancia de aquel fenómeno de internet que paralizó a las computadoras escolares y las primeras redes sociales en México, Edgardo Martínez Esparza, universalmente conocido como Edgar, está nuevamente en el centro de la conversación digital, pero esta vez por una razón completamente distinta: el amor.
Aquel niño que protagonizó el inolvidable video del "¡ya güey!" ha crecido. A sus 32 años, el regiomontano se prepara para dar el "sí, acepto" frente al altar junto a la arquitecta Valeria Bermea. La ceremonia se llevará a cabo este próximo sábado 10 de octubre en el municipio de Cuatro Ciénegas, Coahuila, consolidando una historia de amor que se hizo oficial cuando compartieron su compromiso a mediados de 2025.
Todo sobre la boda: Un enlace de ensueño en Coahuila
Los preparativos para este acontecimiento han estado marcados por la emoción y los recuerdos digitales. Durante una entrevista reciente en el podcast del creador Alejandro Villanueva Madness, el propio novio reveló detalles de cómo ha vivido la planeación de su matrimonio.
El evento tendrá como escenario el pintoresco Pueblo Mágico de Cuatro Ciénegas, Coahuila, donde la pareja reunirá a sus seres queridos y amigos más cercanos para celebrar su unión. La elección de este destino destaca por sus paisajes naturales, convirtiéndose en el marco perfecto para dar el siguiente paso tras formalizar su compromiso con la arquitecta Valeria Bermea.
El recuerdo de un fenómeno que marcó una época digital
Durante una reciente entrevista en el podcast del creador Alejandro Villanueva Madness, Edgar reflexionó sobre cómo han cambiado las tendencias tecnológicas desde los días en que su caída se convirtió en el video más comentado del país. Recordó que, mientras organiza los detalles de su enlace matrimonial, guarda referencias digitales que caducan con la misma velocidad con la que hoy se consume el contenido en internet.
Aquel material original surgió durante unas vacaciones de Semana Santa en San Carlos, Nuevo León. Inspirados libremente en Piratas del Caribe, sus primos grababan una escena donde Edgar fungía como capitán con un palo a modo de espada. La broma inesperada de un conocido que lo empujó mientras cruzaba un tronco dio origen a la icónica frase que hoy forma parte de la cultura popular mexicana.
El paradero del misterioso amigo que lo tiró
Lejos de los reflectores que durante un tiempo le trajeron entrevistas, burlas escolares e incluso un comercial para una marca galletera, la vida de Edgar siguió su curso habitual. Sin embargo, una de las grandes incógnitas que los curiosos aún se preguntan es sobre el paradero del niño que lo empujó al río.
Según relató el propio protagonista, tras aquel episodio se perdió completamente el contacto con el responsable de la caída, quien era amigo ocasional de sus primos y no volvió a pisar el rancho familiar. Hoy, dos décadas después, aquella caída quedó congelada en la memoria colectiva, mientras el novio se dispone a escribir un nuevo capítulo personal muy alejado de las aguas que lo lanzaron a la fama.
Añadir Diario de Morelos como fuente preferida de Google de forma gratuita.
Mantente informado con las últimas noticias de actualidad.