El uso excesivo y poco crítico de la inteligencia artificial (IA) puede disminuir la actividad cerebral y afectar habilidades esenciales como el pensamiento crítico, la curiosidad y la capacidad de aprendizaje, advierte Pilar Durán Hernández, académica de la Facultad de Ciencias de la UNAM.
¿POR QUÉ OCURRE ESTO?
Cuando delegamos demasiado en la IA, nuestro cerebro se vuelve hipoactivo: dejamos de razonar, tomar decisiones y generar ideas propias. Esta atrofia por desuso puede incluso provocar una involución de la inteligencia, según investigaciones recientes. “No dejes que la IA haga tu tarea; al final, la que aprende es ella, no nosotros”, enfatizó Durán durante el Neurofest 2025.
PRINCIPALES RIESGOS DEL MAL USO DE LA IA
- Menor procesamiento cognitivo y raciocinio.
- Pérdida de habilidades para resolver problemas.
- Disminución de la escritura a mano, que es clave para el aprendizaje profundo.
- Alteraciones en la profundidad conceptual y en la generación de conexiones neuronales.
¿POR QUÉ ESCRIBIR A MANO SIGUE SIENDO IMPORTANTE?
La escritura manual actúa como un catalizador neurobiológico para el aprendizaje. Sustituir lápiz y papel por teclado no es solo un cambio de herramienta: modifica los procesos de aprendizaje y las conexiones cerebrales.
¿CÓMO USAR LA IA DE MANERA SALUDABLE?
- Considera la IA como herramienta de asistencia, no de autoría.
- Alterna el uso digital con actividades que estimulen el cerebro: lectura, escritura manual, ejercicios de lógica.
- Fomenta el desarrollo del lenguaje matemático desde la infancia para fortalecer el pensamiento crítico.
- Revisa de forma crítica los resultados que ofrece la IA, especialmente en investigación y toma de decisiones.

