Para poder hablar de una detección de preeclampsia, primero es importante conocer cuales sus características y la forma en que se presenta.
Empezaré por señalar, que es un estado específico que solo ocurre en mujeres embarazadas y en humanos, esto no ocurre en los animales de manera natural.
Se define como hipertensión en la segunda mitad del embarazo y en el postparto.
Si una paciente es diagnosticada como hipertensa en la primera mitad del embarazo, no podemos catalogar el padecimiento como preeclampsia, ya que debe de cumplir el concepto de hipertensión en la segunda mitad del embarazo, aunado a daño en los órganos blancos, los cuales son riñones, corazón y cerebro.
No se sabe la causa y de ahí que el tratamiento suele ser un poco complicado si no se detecta a tiempo. Hasta el momento se sospecha que puede ser originada por variaciones en el momento de la placentación, mas otros factores de riesgo que están involucrados.
Se ha detectado un factor genético, en donde las pacientes tienen mayor riesgo, cuando sus mamás pasaron por preeclampsia en el embarazo, ya sea en el embarazo de ellas o de alguno de sus hermanos, factores que se toman en cuenta para generar un cálculo del riesgo en las pacientes que acuden a consulta.
Hay otros factores de riesgo, como la obesidad, los extremos de la etapa reproductiva, como pacientes adolescentes o mayores de 35 años de edad, embarazos generados de manera artificial como son los In Vitro, embarazos de gemelos, hipertensión, alteraciones en riñón, enfermedades autoinmunes como lupus etc.
En algunas ocasiones se ha mencionado el consumo de sal como una predisposición a padecer preclampsia, sin embargo, se ha comprobado, que no existen productos específicos, pero sí alimentación poco saludable que puede favorecer la obesidad y la obesidad desencadenar preeclampsia.
Los síntomas de preeclampsia, en un inicio generalmente no se presentan, es decir, se detecta en el control prenatal, cuando la paciente acude a este control, siempre el especialista debe de medir la presión, ya que en un inicio se puede presentar presión alta, pero sin síntomas, y conforme va avanzando el embarazo se puede registrar, dolor de cabeza, zumbido de oído, ver luces, aunque hay que destacar que cuando se presentan estos síntomas, ya es señal de que la enfermedad se encuentra avanzada.
En una mujer embarazada se manejan las cifras regulares de presión, que es presión sistólica de menos de 120 y una presión diastólica de menos de 80, y el diagnóstico de hipertension de mujeres embarazadas, se ubica en una presión sistólica mayor o igual de 140 y en la distólica mayor e igual a 90.
La preeclampsia como te comenté en un inicio, se idetifica de manera muy clara, por presión arterial elevada detectada en dos ocasiones consecutivas en un periodo de 4 horas de diferencia entre una toma y otra, así mismo detectar las afectaciones en los organos blancos.
Para conocer los daños en estos organos debemos de auxiliarnos de exámenes y estudios, en higado o riñón, o bien dolor de cabeza intenso y relaciones de problemas visuales.
Una vez que se ha detectado, el tratamiento debe de ser muy específico por parte de los especialistas, ya que al no conocerse la causa de este padecimiento, mas la limitante del embarazo en materia de medicación, no se puede administrar cualquier tipo de medicamento, por lo que se debe de administrar tratamiento anti hipertensivo pero que no afecte la gestación, esto si hablamos de etapas tempranas, ya cuando son etapas más avanzadas se dice que el único método de solución es el no embarazo, por lo una de las consecuencias podría ser nacimientos prematuros, dando como resultado que la preeclamsia no solo afecte a la mamá, sino que también al bebé, en donde se pueden registrar alteraciones en ojos, gástricas, pulmonares etc.
La importancia de visitar a un médico materno fetal, es que a pesar de que el panorama de esta enfermedad parece complicado, si es prevenible y realizando un estudio de las arterias uterinas que son las que nutren a la placenta, se puede ver la tendencia a padecer preeclampsia, como especialistas podemos otorgar tratamiento que incluso es económico y de fácil adquisición, para evitar que se desarrolle el padecimiento y por ende las complicaciones.
Quiero hacer énfasis, en que las mujeres no deben de ingerir ningún tipo de tés o tratamientos que no sean supervisados y otorgados de manera directa por su especialista, por lo que hago un llamado a que mantengan las visitas regulares con su médico y ante cualquier síntoma siempre acudan de manera inmediata.
Nos leemos en la próxima columna.
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