Bajo la Lupa: De traidores

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Desde que tengo uso de razón fut­bo­lera, los direc­ti­vos mexi­ca­nos se han dis­tin­guido por su poca trans­pa­ren­cia y la faci­li­dad con que rom­pen acuer­dos pre­via­mente toma­dos, en algu­nos casos, hasta por una­ni­mi­dad.

Recuerdo que los años 60, se pre­sentó un movi­miento de due­ños que pre­ten­dían des­co­no­cer la auto­ri­dad del pre­si­dente de la Fede­ra­ción Mexi­cana de Fut­bol, inves­tido por ellos mis­mos.

Cita­ron a una espe­cie de con­ci­liá­bulo en una hacienda que­re­tana lla­mada Jurica y ahí, de manera baja y ruin, le metie­ron una puña­lada tra­pera a Don Gui­llermo Cañedo.

Este paté­tico epi­so­dio, quedó regis­trado en la memo­ria colec­tiva como el “Juri­cazo”.

De paso, en ese evento, se quitó la repre­sen­ta­ti­vi­dad ante FIFA del sec­tor ama­teur, tomando todas las cani­cas la Pri­mera Divi­sión.

En otro momento, años más tarde, com­pi­ten por la máxima silla fede­ra­tiva el can­di­dato del ofi­cia­lismo, entién­dase el repre­sen­tante de los inte­re­ses de la tele­vi­sora ubi­cada en Cha­pul­te­pec 18 y aquel que enca­be­zaba la rebe­lión.

Total, viene la reu­nión en las ofi­ci­nas de Abraham Gon­zá­lez y Lucerna, con todos los pro­pie­ta­rios, para dilu­ci­dar la cues­tión.

Enri­que Borja, can­di­dato por la con­ti­nui­dad y Fran­cisco Iba­rra Gar­cía de Que­vedo por el cam­bio.

La prensa de la época, daba por sen­tado el triunfo del otrora golea­dor y tras una pri­mera ronda de empate, los clu­bes Ira­puato y León, a la siguiente vuelta, cam­bia­ron la inten­ción de su voto y se fue­ron con el diri­gente atlista.

Cuenta la leyenda que Borja, seguro de su vic­to­ria, había aban­do­nado la sesión.

Otros dicen que los clu­bes gua­na­jua­ten­ses sufra­ga­ron a cam­bio de dinero.

Paco Iba­rra ganó y su lugar­te­niente, con­se­jero y cere­bro, Don Emi­lio Mau­rer, quedó como pre­si­dente de la Liga.

Meses des­pués, en una entre­vista, Roberto Zer­meño, pro­pie­ta­rio de la “Fiera” y con inte­re­ses en los “fre­se­ros” afirmó que no se había liqui­dado el monto ofre­cido.

Dijera “Pom­pín” Igle­sias: “qué bonita fami­lia”.

La lista de pac­tos rotos dupli­ca­ría en tamaño a los tex­tos bíbli­cos, pero lo que suce­dió en estos días, es como para arran­carse, uno a uno, los cabe­llos.

En un acuerdo con tin­tes de absurdo, se llegó a la con­clu­sión de que la Ligui­lla, se jugara sin selec­cio­na­dos.

Esto se enten­de­ría si todos los tor­neos aca­ba­ran al mismo tiempo, pero no, algu­nos fut­bo­lis­tas con eti­queta de par­ti­ci­pan­tes en el pró­ximo Mun­dial, siguen en com­pe­ten­cia.

En suma, con los fut­bo­lis­tas de la LigaMx, no se puede tra­ba­jar más que en lo físico.

Des­man­te­lan a Chi­vas, Toluca juega la Semi­fi­nal de Con­ca­caf y por­qué no, le dan per­miso de recu­pe­rar a Ale­xis Vega y a Jesús Gallardo.

Amaury Ver­gara reclama a sus atle­tas y enton­ces se emite la alerta: quién no esté en el CAR el miér­co­les 6 a las 8 p.m., que­dará fuera del tor­neo.

Si fue Mikel Arriola, Javier Agui­rre o alguien más, no era el momento para deses­ta­bi­li­zar a una frá­gil selec­ción.

Los acuer­dos cupu­la­res en nues­tro fut­bol, se man­chan por un grupo…de trai­do­res.