Pertenezco a la generación que vio emerger a Edson Arantes Do Nascimento como el mejor futbolista del orbe.
Pelé debutó a los 17 años en Copa del Mundo, maravillando por su técnica, idea del juego y plasticidad.
Esto ocurrió en Suecia y corría el año de 1958. Cuatro años más tarde, en Chile, la suerte quiso que solo pudiera alinear contra México, en un juego que ganaron los amazónicos, siendo sustituido el resto del campeonato por Amarildo. En ambas ediciones mundialistas, la verde-amarelha se llevó la Copa Jules Rimet.
En Inglaterra 66, en la fase de Grupos, Brasil enfrentó a Portugal. A “O Rei” le mandaron una marca personal que recayó en el capitán lusitano, de nombre Mario Coluna.
El tipo se dedicó a “cazar” al brasileño, con patadas a mansalva y sin ninguna posibilidad de quitarle la pelota.
Hay una dramática escena en la cual, aun en el piso, es golpeado de manera inmisericorde, sin que el árbitro haya contemplado la posibilidad de una expulsión.
Pelé abandonó el campo, lesionado y lloroso, y su equipo perdió el encuentro, al quedarse con diez elementos. No existían los cambios de jugadores que, junto con las tarjetas amarilla y roja, entrarían en vigor en el siguiente Mundial, a jugarse en nuestro país.
México 70 fue una fiesta. Guadalajara fue la sede del Grupo que albergó al seleccionado brasileño, junto a Inglaterra, Checoslovaquia y Rumanía.
Con un equipazo, Brasil calificó y luego en Cuartos de Final y Semis, despachó a Perú y Uruguay, para instalarse en la antesala de la gloria.
El estadio Azteca lució sus mejores galas para verlos enfrentar a Italia. Un enorme cabezazo del Rey, ganando por alto a un gigante cono Giacinto Facchetti, abrió la llave para una goleada.
Mi Padre, Eduardo mi hermano y yo, estábamos en la tribuna. Grandes jugadores han desfilado desde entonces, como Johan Cruyff, Diego Armando Maradona, Hugo Sánchez, Michel Platini y Zinedine Zidane, por mencionar a algunos.
En los últimos tiempos, la rivalidad por ser considerados los mejores, ha tenido en el epicentro de la discusión a Liones Messi y a Cristiano Ronaldo. La pasada edición de la Copa del Mundo nos mostró un rostro que no conocíamos de la “Pulga”. Un tipo haciendo entradas violentas, reclamando airadamente al árbitro, burlándose del rival cuando ganaban y llorando como Magdalena cuando perdieron.
Se me cayó del pedestal. Ahora quien da de qué hablar es Cristiano Ronaldo. En el ultimo enfrentamiento de Portugal ante Noruega, fue dejado en el banquillo de suplentes. El director técnico Jorge Jesús declaró que no lo metería si no lo necesitaban.
Esto molestó sobre manera al “Bicho”, quien abandonó la concentración, mientras su equipo juega los partidos correspondientes a la “Nations League”. En su berrinche, CR7 afirmó que “a su tiempo, contará la verdad”, lo que debe tener al mundo con el alma en un hilo.
Quizá el entrenador lusitano faltó a las formas y habló de más, pero la reacción de Cristiano, me parece desproporcionada. La verdad que, en los tiempos que corren, desde el punto de vista del aficionado, me he quedado…sin referentes.
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