El título de la presente colaboración, no tiene nada que ver con el filme estrenado en 1978, bajo el nombre en inglés de “Coming Home” y que en México se llamó como queda detallado líneas arriba.
Es un peliculón, protagonizada por Bruce Dern, Jon Voight y ese portento de belleza y talento llamada Jane Fonda.
Pero al margen de temas cinematográficos, me quiero referir a la migración, escasa, por cierto, de los futbolistas mexicanos al Viejo Continente.
El más grande de todos, sin duda, fue Hugo Sánchez. Formado en la cantera universitaria, probó las mieles del futbol gringo con el San Diego Soccers, para fichar con el Atlético de Madrid.
Pumas lo “recompró” para simular una triangulación y no se fuera directo al odiado rival, el Real Madrid.
Quizá no supo retirarse a tiempo y, luego de triunfar clamorosamente en la Madre Patria, deambuló en clubes como el América, el Atlante, volvió a España a un breve paso con el Rayo Vallecano, alineó con Dallas, F.C. Linz, para cerrar su carrera en el Celaya.
Acá en México la prensa y los expertos se vuelcan en elogios y loas cuando un futbolista se va al extranjero, concretamente a Europa.
El problema es que la inmensa mayoría no está dispuesta al sacrificio, prefiriendo regresar a la comodidad que brindan los clubes aztecas.
Además, luego de fracasar, son fichado con mejores condiciones de cómo se fueron.
Después del Mundial 86, probaron suerte en España Luís García, Manuel Negrete y Luís Flores.
Rafael Márquez se fue a Francia con el Mónaco para luego ganarlo todo con Barcelona.
Pero hay otro tipo de historias que no tienen un final tan feliz.
Ahora que se puso de moda el balompié helénico con el traspaso de la “Hormiga”, recuerdo que Alan Pulido y, recientemente Orbelín Pineda, regresaron de esos lares con la frente marchita, cantaba Gardel.
Siguiendo con el cántico de las ilusiones rotas, vimos retornar a Omar Bravo de la Coruña, Raúl Gudiño del Porto, Ulises Dávila del Chelsea, Juan José Macías del Getafe y Diego Lainez tras pasar por el Real Betis y el Braga portugués, solo por mencionar a algunos.
Ahora toca el turno a César “Chino” Huerta quien solo duró 18 meses en el futbol de Bélgica, enfundado en la casaca del Anderlecht, aunque en realidad, solo fue tomado en cuenta un semestre.
Los Pumas acogen la vuelta del hijo pródigo y en entrevistas concedidas a diversos medios, niega el no haberse aferrado y esquiva usar la palabra fracaso.
Seguramente la feligresía azul y oro lo recibirá, cuando juegue, como un héroe.
Otro que tiene un pie en el aire y otro en una cáscara de plátano es Álvaro Fidalgo.
Parece que no entra en los planes del Real Betis y no le ha llenado el ojo a su director técnico, el chileno Manuel Pellegrini.
Queda pendiente, por ahora, el posible traspaso de Erick Lira al Mónaco.
En fin, que, para decirlo claro, no somos exportadores de talento y el poco que decide arriesgar e irse, emprende casi siempre un…regreso sin gloria.
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