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Bajo la Lupa: Polémica estéril

Arturo Brizio Carter

(Analista Deportivo y Conferencista)

Varios per­so­na­jes del fut­bol en dis­tin­tos ámbi­tos, juga­do­res en activo, reti­ra­dos, entre­na­do­res, perio­dis­tas y hasta abo­ga­dos, ha emi­tido su opi­nión en torno a un suceso acae­cido en la Segunda Divi­sión en la penín­sula ibé­rica.

La Jor­nada del fin de semana en España resultó trá­gica. El fut­bo­lista del Tene­rife, Jesús de Miguel Ala­meda, falle­ció luego de reci­bir una tre­menda falta cuando el juego ante el Ando­rra ago­ni­zaba.

El mar­ca­dor indi­caba empate a dos tan­tos, cuando al 90+7, se rea­lizó un largo des­peje.

El delan­tero cana­rio bus­caba el balón a la altura del medio campo y el guar­da­meta adver­sa­rio, de forma abso­lu­ta­mente absurda, lo con­tactó vio­len­ta­mente con todo su cuerpo, pro­vo­cando un paro car­dio res­pi­ra­to­rio que, al final, no pudo ser rever­tido en el hos­pi­tal.

El por­tero que rea­lizó la acción fue Jesús Owono, nativo de la Gui­nea Ecua­to­rial y que ha tenido actua­cio­nes a nivel inter­na­cio­nal, con su selec­ción.

El juez del encuen­tro, Manuel Ángel Pérez, decretó de inme­diato la expul­sión, repor­tando Juego Brusco Grave.

El par­tido quedó sus­pen­dido. En mi opi­nión, debió asen­tarse como Con­ducta Vio­lenta y, por esa forma terri­ble de ata­car, sin posi­bi­li­dad de jugar el balón, fin­carle res­pon­sa­bi­li­dad penal al autor de esa entrada.

Los diver­sos códi­gos pena­les en los paí­ses de tra­di­ción romá­nica, es decir, los lati­nos, con­tem­plan como ate­nuante o exclu­sión de la res­pon­sa­bi­li­dad penal a las lesio­nes o el homi­ci­dio, come­ti­dos con motivo de la prác­tica de un deporte.

En eso, estoy total­mente de acuerdo, pero con­si­dero que, en el caso que nos ocupa, no aplica y pro­cedo a expli­carme:

Si en una pelea de box, un pugi­lista gol­pea con los guan­tes a su opo­nente y le causa lesio­nes gra­ves o la muerte, queda ampa­rado pues así se prac­tica ese deporte.

Pero, si en pleno com­bate, le asesta un cabe­zazo y fruto de ello, pierde la vida, por supuesto que existe res­pon­sa­bi­li­dad penal, pues no es la forma de luchar.

Owono debe enfren­tar a la jus­ti­cia, aun­que lo suyo sea decla­rado impru­den­cial.

Si hubiera salido por el balón en el área, donde puede jugar con las manos el balón un guar­da­meta, otro gallo can­ta­ría.

El señor no dis­putó una pelota divi­dida. Sim­ple­mente, con ale­vo­sía y ven­taja, agre­dió a un opo­nente inerme.

Por supuesto que no quiso pri­varlo de la vida, pero lo hizo.

Entre los comen­ta­rios escu­ché: “nin­gún juga­dor sale a la can­cha con la inten­ción de las­ti­mar a su adver­sa­rio”.

Falso de toda fal­se­dad. Vemos en cada par­tido, sobre todo en las Ligas de Amé­rica del Sur y México, entra­das que por supuesto ponen en grave riesgo la inte­gri­dad física del rival.

Incluso los sicó­lo­gos hablan del trauma que esto le va, indu­da­ble­mente, a pro­vo­car al puerta ando­rrano.

No se trata de un lin­cha­miento mediá­tico ni de que­marlo con leña verde.

Sim­ple­mente sen­tar un pre­ce­dente que impida que esto, se vuelva coti­diano.

Pase lo que pase, no le devol­verá la vida a De Miguel.

El poeta Jorge Val­dano ha sen­ten­ciado: “con una víc­tima basta”.

Ya emití mi opi­nión, aun­que creo que se trata de una…polé­mica esté­ril.

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Sobre el autor

Arturo Brizio Carter
Arturo Brizio

Analista Deportivo y Conferencista

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