Cuando los señores del dinero, es decir, los dirigentes de la FIFA, anunciaron con bombo y platillo el incremento en el número de participantes en el Mundial, seguro estuve que iba a ser un fiasco y que los equipos debutantes, se comerían goles por carretadas.
Comenté con amigos y conocidos, anticipando una primera ronda aburridísima y que la Copa del Mundo empezaría con los enfrentamientos de matar o morir.
Haciendo un poco de historia, el subir de 36 a 48 equipos tenía, supuestamente, la intención de “democratizar” el torneo, permitiendo el arribo de selecciones de, llamémosle así, tercer piso, como a representativos cuya zona futbolera, los privaba de asistir, dada su complejidad.
La realidad es que el cambio tuvo siempre una sola intención: que Italia volviera al evento.
Pues no les salió y la “Squadra Azzurra” se quedó en casa, pero volviendo al tema inicial, ¡caray!, que buen campeonato estamos viendo.
En mi opinión, el futbol se ha vuelto tremendamente físico y es por ello que escuadras que antes eran medio rupestres, hayan incorporado la técnica a su poderío estructural.
Además, al saberse quizá inferiores en lo futbolístico, diseñaron un sistema táctico, en el que ceden la iniciativa al rival, jugándose la mayoría del encuentro en 40 metros.
Generalmente lo hacen de manera ordenada y suelen contar con extraordinarios guardametas.
Aparte, aprovechan su velocidad para contragolpear, con resultados que han sorprendido a propios y extraños.
La primera probada la dio Cabo Verde ante España. Simplemente la “Roja”, seria candidata al título, no le halló la cuadratura al círculo.
La figura fue el arquero caboverdiano Vozinha, con 40 años y una historia personal de película.
Pero la cosa no para ahí, Costa de Marfil venció a Ecuador, cayó en el último minuto ante Alemania y le debe ganar al débil Curazao para calificar.
Ghana es otro ejemplo de heroicidad. Le sacaron el cero a cero a Inglaterra y eso, aunado a su victoria ante Panamá, los tiene en la antesala.
¡Hasta Sudáfrica sorprendió calificando en segundo en el grupo de México!
Quizá el caso paradigmático sea la valiente representación de Irán.
El comité organizador, huele pedos del mandatario estadounidense, les ha hecho ver su suerte.
Primero, el presidente declaró que eran bienvenidos, pero que no podía garantizar su seguridad, ¡Hágame usted el recabor fabrón!
Luego, les impidieron concentrarse en el gabacho, teniendo como refugio la hospitalidad tijuanense.
Han sacado dos empates a sangre y fuego, el segundo de ellos ante la poderosa Bélgica y van en busca de la hazaña frente al líder del grupo “G”, Egipto.
Sea lo que suceda, han dejado una huella imborrable de dignidad y hombría de bien.
Estamos en espera de la definición de la siguiente ronda, con jornadas maratónicas y partidos simultáneos.
Queda claro que, en la actualidad, ya no hay “flanes”, ni enemigo pequeño.
El campeonato del Mundo ha resultado entretenido, emocionante y, en algunos casos, hasta dramático.
Por ello, reconozco abiertamente y con humildad que…me equivoqué.