Una de las prácticas más socorridas y viciosas en el futbol amateur, es protestar el partido que tu equipo perdió, por cualquier circunstancia para, por esa vía, hacerte de la victoria.
Este fin de semana se jugó un tórrido encuentro en eso que se ha dado en llamar “Más que un clásico”, entre América y Pumas.
Los del Pedregal comandaban el resultado al son de tres a uno, fruto de las anotaciones de Juninho, Uriel Antuna y Jordan Carrillo.
Por los de Coapa había marcado Isaías Violante.
Por ahí del minuto 62 se produce un choque en el que, a todas luces, resulta conmocionado el defensor azulcrema Sebastián Cáceres.
Están en la banda, listos para efectuarse, tres cambios aguiluchos.
El cuarto oficial, Maximiliano Quintero, levanta el tablero electrónico señalando la entrada del número 22 Thiago Espinoza y la salida de Miguel Ángel Vázquez con el 32 en los dorsales.
El sustituido le da un abrazo a su compañero y sale totalmente de la cancha, lo que da pie al ingreso del sustituto.
En ese momento queda perfectamente concretado el cambio.
Cuando ven venir a Cáceres, notoriamente lesionado, el auxiliar de André Jardine, el señor Paulo Rodrigues, empuja dentro de la cancha a quién ya no podía permanecer en ella, el multicitado Miguel Ángel Vázquez.
Y es entonces, cuando en un acto digno del escapista húngaro Harry Houdini, Vázquez se queda en el campo y la sustitución es de Thiago por el sujeto al protocolo de conmoción, el uruguayo Cáceres.
Un jugador sustituido, establecido por la Guía Universal del IFAB y por el reglamento de competencia de la LigaMx, no puede participar más en el cotejo, so pena de considerarse una alineación indebida.
Están mezclando las preñadas con las paridas aquellos que se van con que el América, ejerció su derecho al sexto cambio.
Al momento de la lesión, contaban con cuatro opciones más, pero de ninguna manera podía permanecer en el rectángulo quién ya había sido cambiado.
Esto adquiere tintes dramáticos cuando, en la cédula arbitral, se desaparece la permuta, totalmente visible de Espinoza por Vázquez.
Ahora, le andan buscando senos a las culebras para decir que no se formalizó el canje porque Luís Enrique Santander no dio la señal para el ingreso. ¡Falso!
Si así hubiese sido, cuando pasa el jugador ingresado frente al juez, tendría que haberlo amonestado, cosa que tampoco sucedió.
Ya en el colmo de la argumentación falaz, se van a un rincón del texto que habla del error en la sustitución.
Esto operaría si el cuarto oficial levanta un número que no corresponde al del tarjetón de cambio y no se ha reanudado el encuentro.
Las conclusiones serían las siguientes, señor juez:
América incurrió en una flagrante infracción, que debería sancionarse de acuerdo al reglamento vigente en la Femexfut.
Estoy convencido que las autoridades competentes, se irán por la fácil, buscando una salida, si no elegante, sí fácil.
Ojalá se aplicara la Ley, pero si no es así, en este caso, que bueno.
Deseo que Pumas demuestre su garra en la cancha y termine por no…ganar en la mesa.
