El pasado miércoles fue un día inolvidable, ya que tuve la oportunidad de disertar ante casi un millar de jóvenes, en el hermoso Centro Cultural Teopanzolco, en mi querida ciudad de Cuernavaca.
La plática lleva el título de esta colaboración y tiene que ver con la certeza de que a las señoritas y muchachos que entran en la pubertad, los acechan riesgos que, en otras épocas, no existían.
Estos chicos se ven obligados a tomar decisiones trascendentales en su vida, cada vez más chicos y, en muchas ocasiones, con información escasa o distorsionada.
Gracias a la tecnología, lo mejor y lo peor lo pueden encontrar a un “click” de distancia en su teléfono o computadora.
Las redes sociales es el pulso donde viven, con la problemática que eso conlleva.
Tentaciones como el tabaquismo, la drogadicción, el alcoholismo, el juego entendido como apuesta, la pornografía están, como un negro nubarrón, encima de sus cabezas.
Por ello, los Padres y los Maestros deben estar pendientes y cerca de ellos, con esa valiosa herramienta que es la Comunicación.
En ocasiones, se emiten órdenes, pero no se vigila el cumplimiento y el chavo, mujer u hombre, se empieza a sentir solo.
Una condición que se presenta, con alarmante frecuencia entre este grupo poblacional, es la depresión.
En la conversación, traté de usar un lenguaje directo y comprensible, valiéndome de ejemplos de personas exitosas en diversos ámbitos.
Para que una decisión esté estructurada y nos lleve al fin deseado, debe reunir algunos elementos, tales como: Integridad, Honestidad, Congruencia, Información, Trabajo en equipo, Ética y Constancia, por mencionar algunos.
También les conté sobre lo que he denominado el “Triángulo virtuoso”, el cual lleva, en cada uno de sus vértices a la Familia, el Estudio y la práctica de alguna actividad lúdica, ya sea el deporte o clases para desarrollar alguna habilidad o aprender a tocar un instrumento musical.
Los muchachos del auditorio se comportaron maravillosamente, respetuosos y, sobre todo, muy receptivos.
Antes del cierre, les pedí que imaginaran la decisión más importante o la que en este momento quisieran tomar.
Luego, que la metieran en una caja de regalo, con todo y moño para que, en la tarjetita que va encima, en el “De”, pusieran su nombre y en de “Para”, aquella persona o personas a las que, con todo amor, le darían ese presente.
Fue un momento mágico y sumamente emotivo.
La cereza del pastel, fue la presencia de mi nuera, Mariana Cuevas y de mi vástago, Arturo Pablo, padres de mi adorada nieta Emilia.
El evento lo organizó el personal del DIF municipal y les pongo 10.
Ya de salida, en la explanada del teatro, me hicieron el honor de solicitarme una gran cantidad de fotografías, así como verter generosos comentarios sobre la conferencia y sus conceptos.
Deseo de todo corazón que se haya quedado grabado en su mente el mensaje, porque si logré que mediten antes de tomar una decisión, la misión quedó cumplida.
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