Didier Deschamps es una leyenda. Único ser viviente en haber ganado la Copa del Mundo como jugador y director técnico.
Dos más lo hicieron, pero ya no están con nosotros: Mario Lobo Zagallo con Brasil y Franz Beckenbauer con la casaca de Alemania.
Era el capitán del cuadro galo en 1998, cuando tuve el privilegio de arbitrar, en el Stade de France, el partido entre los locales y Arabia Saudita, por lo que eché el volado con él y el líder saudí.
En ese juego, por cierto, expulsé al súper astro Zinedine Zidane, por dar una patada sin balón.
Lleva años sentado en el banquillo y ostenta, hasta el domingo, el título de subcampeón, al haber caído dramáticamente ante Argentina, hace cuatro años en Qatar.
En esta edición, el equipo que mejor jugó la fase de grupos y los encuentros a eliminación directa, fue sin duda el francés, pero en la Semifinal, extraviaron las ideas y fueron superados en todas las fases del juego por un España ágil y práctico.
Esperábamos un duelo espectacular y no lo fue, precisamente por la ausencia futbolística de “les Bleus”.
El árbitro designado, de alguna manera sorpresiva, fue el salvadoreño Iván Barton.
Este hombre dirige en una Liga de poca monta, dicho sea con todo respeto, pero pitó tres juegos en el Mundial pasado.
Además, es invitado frecuente a dirigir juegos decisivos en el mundo árabe, así como eliminatoria y todos los torneos de la Concacaf.
Esta instancia constituyó su cuarto nombramiento en este torneo.
No tiene una gran presencia, chaparrito y regordete, pero posee personalidad.
Buena condición física, razonable criterio para sancionar las faltas y cautela en el manejo de las tarjetas.
El triunfo de la “Furia roja” se empezó a diseñar a partir de un inocente penal, cometido por Lucas Digne, cuando quiso jugar el balón y terminó impactando en la humanidad de Lamine Yamal.
Inobjetable la marcación, a golpe de vista y sin la perniciosa y abusiva intervención del VAR.
Las grandes luminarias francesas se apagaron en este partido.
El ganador del “Balón de oro”, Ousmane Dembelé, no hizo un solo desborde por la banda derecha.
Bradley Barcolá juega al revés, cuando debe centrar tira y viceversa.
A Michel Olisé, lo pudieron haber expulsado temprano por una plancha a Rodri y le conté veinte entregas equivocadas y a su contención, Adrien Rabiot, lo amonestaron casi al inicio de la contienda.
Resultó lamentable que fruto de la frustración, el goleador Kylian Mbappé mostrara su lado oscuro.
Protestando al juez las decisiones, queriendo ganar la guerra solo y dando patadas a diestra y siniestra, hasta que recibió el cartón amarillo.
Queriendo ser sarcástico, Didier Dechamps declaró: “¿Este árbitro, en verdad tenía el nivel para dirigir una Semifinal mundialista?”
El rival te caminó por encima, no tuviste capacidad de reacción, te equivocaste en los cambios, tu equipo no disparó a puerta y, ¡todavía le echas la culpa al de negro!
De verdad, se necesita ser muy…caradura.
Añadir Diario de Morelos como fuente preferida de Google de forma gratuita.
Mantente informado con las últimas noticias de actualidad.