Bajo la Lupa: Bolita por favor

Deportes
ARTURO.jpg
ARTURO.jpg

Ayer asistí a un evento en el Papa­lote museo del niño, con sede en Cuer­na­vaca. Se trató de inau­gu­rar una expo­si­ción que lleva por nom­bre el enca­be­zado de esta cola­bo­ra­ción.

Se trató de un evento mara­vi­lloso, al cual me per­mito invi­tarle, así como com­par­tir el texto de las pala­bras que pro­nun­cié:

El fut­bol es el fenó­meno socio­cul­tu­ral-depor­tivo y eco­nó­mico más grande en la his­to­ria de la huma­ni­dad.

El poeta y escri­tor Eduardo Galeano lo defi­nió como una “reli­gión de reli­gio­nes”.

Lo que empezó como un juego, se con­vir­tió en deporte, luego en espec­tá­culo y hoy, es un bené­fico y muy redi­tua­ble nego­cio.

La mani­fes­ta­ción depor­tiva en la cual jamás se pone el sol… a cual­quier hora, durante todo el año, se está jugando en alguna parte del pla­neta, un par­tido a nivel pro­fe­sio­nal.

El balom­pié encuen­tra su punto cul­mi­nante en la justa mun­dia­lista que, por suce­der cada cua­tro años, para­liza al mundo y capta la aten­ción de millo­nes de espec­ta­do­res.

Ahora bien, esta­mos aquí reu­ni­dos, con ale­gría y expec­ta­ción, para inau­gu­rar esta mues­tra inte­rac­tiva, dedi­cada a las niñas y niños no solo de More­los, sino de cuan­tas par­tes la quie­ran visi­tar.

Lo que uste­des van a ver, sen­tir y pal­par, es un esfuerzo de crea­ti­vi­dad, pla­nea­ción, ilu­sio­nes, tro­pie­zos e inge­nio de las muje­res y hom­bres que inte­gran el Pro­yecto Papa­lote Cuer­na­vaca.

Todos y cada uno de ellos, sin impor­tar rango, puesto o edad, tra­ba­ja­ron en equipo y con­jun­ta­ron sus esfuer­zos para mon­tar esta mara­vi­lla.

Las niñas y niños podrán sal­tar a la can­cha por un túnel inmer­sivo como el de un esta­dio; juga­rán en un fut­bo­lito gigante, tira­rán a gol, dri­bla­rán, pon­drán a prueba sus habi­li­da­des, con­vir­tiendo su visita en toda una expe­rien­cia mul­ti­sen­so­rial.

Por supuesto que se vale creerse Messi, Mbappé, Raúl Jimé­nez, Lamine Yamal o Cris­tiano Ronaldo, aun­que yo los invi­ta­ría a creerse uste­des mis­mos, diver­tirse, jugar, soñar y, por qué no, sen­tirse mun­dia­lis­tas.

Gra­cias de todo cora­zón a Ale­jan­dra Cer­van­tes, Mar­cia Larios y Rafael Serrano por esta invi­ta­ción.

Esta mues­tra me retro­trae en el tiempo a los leja­nos tiem­pos de la niñez, cuando toda­vía se podía jugar en la calle, en eter­nos atar­de­ce­res que cul­mi­na­ban cuando mamá, como impla­ca­ble árbi­tro seña­laba: “niños, ya métanse, hora de cenar”.

Al pre­ven­tivo grito de “carro”, seguía el “estás solo”, “tócala”, “gooool” y el más soco­rrido de todos, cuando alguien pateaba en largo o, de manera impru­dente se volaba la barda de un vecino… ¡Bolita, por favor!

El hecho es que se trata de un esfuerzo ins­ti­tu­cio­nal sin pre­ce­den­tes, que vale la pena valo­rar y visi­tar.

Ojalá los direc­to­res de plan­te­les edu­ca­ti­vos de pri­ma­ria y secun­da­ria, los titu­la­res de escue­las depor­ti­vas y clu­bes, así como los entre­na­do­res de cual­quier dis­ci­plina, hicie­ran un lla­mado a los padres de fami­lia para con­ver­tirse en eje y motor para vivir una expe­rien­cia que, garan­tizo, le puede cam­biar la vida a un cha­val.

Nos vemos en…Papa­lote.