Pues nada, que una vez bajado el telón de la Copa del Mundo, nos encontramos con cifras, récords y numerología que colocan a la selección mexicana en una órbita que, por lo menos yo, ignoraba.
Resulta que la FIFA, haciendo alquimia, sacó una tabla a modo de ranking mundial con base en el número de puntos obtenidos.
México ganó cuatro partidos, por lo que, si Pitágoras no era abogado, consiguió 12 unidades.
En realidad, se enfrentó a cuadros de tercer nivel, como Sudáfrica, Corea, Chequia y un Ecuador que se “vació” ante Alemania para obtener el boleto a la siguiente ronda.
Entonces ya no importa si quedaste en Dieciseisavos u Octavos de Final. Este criterio pone al Tricolor en ¡quinto lugar!, no se vaya usted a reír.
También he detectado enojo en la afición y decepción en las autoridades federativas por la no inclusión de Julián Quiñones en el once ideal de la justa.
El naturalizado anotó cuatro goles, lo que lo coloca por encima de Jude Bellingham, Lionel Messi, Erling Haaland o el rompe redes Kylian Mbappé. Si se vuelve a reír, le dejo de hablar.
La única manera de crecer, en lo personal y profesional, es poniéndose retos.
Mientras los integrantes de los equipos grandes juegan en los mejores clubes de Europa, los mexicanos que emigran regresan en mayor cantidad de los que se van.
Francisco Guillermo Ochoa ya no estará en Chipre debido a su retiro. Comprensible.
Orbelín Pineda abandona al AEK de Grecia para volver a la comodidad de la casa, el buen dinero y el apapacho del respetable, ahora enfundado en la casaca del Monterrey. No sé si reír, llorar o, materialmente, ponerme a rezar.
Hay música de mariachi por el rumbo de Jalisco, ya que la inefable Comisión de Historia y Estadísticas colocó a Raúl Rangel en el sitio 12, luego del Mundial.
Cierto es que mantuvo su arco en cero por espacio de cuatro encuentros y que supera al belga Thibaut Courtois, considerado de los mejores, pero queda lejos del nivel mostrado por el portugués Diogo Costa, el “Dibu” Emiliano Martínez o Jordan Pickford, meta británico. Acá se vale esbozar una ligera sonrisa.
También considero que se ha sobrevalorado lo hecho por el joven Gilberto Mora, hablando exclusivamente del evento.
Se trata, indudablemente, de un muy buen jugador, pero de ahí a exaltarlo como lo mejor que le ha sucedido al futbol mexicano, sí es de carcajada.
Ahora sus representantes y los dueños de sus derechos federativos, los Xolos de Tijuana, se frotan las manos porque, según la agencia Transfermarkt, la “joya” aumentó su precio de 11.4 millones de dólares a 28.5.
¡Llévelo, llévelo!
Bueno, pues qué bueno que le ha ido tan bien al balompié azteca.
Eso de ver el vaso medio vacío nos convierte en vendepatrias.
¿Es que acaso no sintieron el fervor de nuestra gente?
¡Caray!, ustedes sí que no tienen corazón.
San Javier Aguirre al altar y Rafael Márquez para presidente.
Con esta generación, el Mundial que viene es el bueno… Ahora resulta.
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