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Bajo la Lupa: ¿A quién se le ocurrió?

Arturo Brizio Carter

(Analista Deportivo y Conferencista)

Como ya es del domi­nio público, el pasado fin de semana se jugó en Zaca­te­pec un par­tido de fut­bol, deno­mi­nado “La Gran Revan­cha”.

Los riva­les fue­ron dos equi­pos ave­cin­da­dos en el Estado de México, que lle­van el nom­bre de los máxi­mos refe­ren­tes en cuanto a Clá­si­cos se refiere.

Chi­vas Impul­sora tiene su sede en Nezahual­có­yotl y Amé­rica Bue­na­vista pro­viene del muni­ci­pio de Cuau­tit­lán.

Se ofre­ció al gana­dor un pre­mio de un millón de pesos y para fun­gir como juez cen­tral, se invitó al mun­dia­lista César Arturo Ramos Pala­zue­los.

El esta­dio Agus­tín “Coruco” Díaz es admi­nis­trado por el gobierno esta­tal, vía el Indem, Ins­ti­tuto del Deporte y Cul­tura Física del Estado de More­los, cuyo titu­lar es el Inge­niero Juan Felipe Domín­guez Robles.

Acá es donde sur­gen varia­das inte­rro­gan­tes.

¿El inmue­ble en cues­tión se prestó o se alquiló?

Si fue prés­tamo, ¿cuál fue el cri­te­rio para hacerlo?

Si fuese afir­ma­tiva la segunda, ¿Cuánto costó y cómo sabe­mos si ese dinero ingresó al Ins­ti­tuto?

¿Por qué no se exi­gie­ron los míni­mos requi­si­tos en mate­ria de segu­ri­dad?

Se ven­die­ron las entra­das, ¿alguien sabe en cuánto?

¿Nadie se pre­guntó si el dichoso pre­mio podría pro­ve­nir de dinero sucio?

La cadena de irres­pon­sa­bi­li­da­des ini­cia con el pro­pio árbi­tro.

A quién, en su sano jui­cio se le ocu­rre, luego de pitar en la Copa del Mundo y regre­sar de cum­plir un con­trato en Japón, venir, por unos pesos, aun­que sean muchos, a diri­gir un encuen­tro de “tala­cha”.

Si en un juego lla­nero “nor­mal”, por un tro­feo se andan rom­piendo la madre, que se espe­raba de una con­tienda con un “Melón” en dis­puta.

La Comi­sión de árbi­tros no debió de otor­gar el per­miso a su cole­giado.

La auto­ri­dad esta­tal debió cer­cio­rarse de la serie­dad de la orga­ni­za­ción.

Total, pasó lo que tenía que pasar. Fal­tando tres minu­tos, Ramos expulsó a un juga­dor roji­blanco, su rival lo quiso sacar a empu­jo­nes y ardió Troya.

De la nada, apa­re­cie­ron dece­nas de per­so­nas de pan­ta­lón largo, embra­ve­ci­dos y alcoho­li­za­dos, repar­tiendo man­do­bles a más no poder.

Si eso no acabó en una tra­ge­dia o una agre­sión directa sobre el sil­bante, fue por­que Dios así lo quiso.

Des­pués de aho­gado el niño, quie­ren tapar el pozo.

La Fede­ra­ción Mexi­cana de Fut­bol ha emi­tido una reco­men­da­ción para que las y los naza­re­nos se abs­ten­gan de par­ti­ci­par en encuen­tros de equi­pos no fede­ra­dos.

La Secre­ta­ría de Gobierno esta­tal inves­tiga quién o quié­nes auto­ri­za­ron el juego en el esta­dio.

Las Chi­vas de Neza se repar­tie­ron el botín, per­dón, el pre­mio, ya que gana­ron tres a uno y a Ramos Pala­zue­los espero, por­que lo quiero bien, le haya ser­vido de lec­ción.

Las ins­ta­la­cio­nes depor­ti­vas no son pro­pie­dad de quien dirige los des­ti­nos de la ins­ti­tu­ción en el Estado de More­los.

El esta­dio de Zaca­te­pec es, ade­más, un emblema del fut­bol nacio­nal.

Nadie está afir­mando que haya habido corrup­ción en el otor­ga­miento de su uso, pero, si pen­sa­ron que era una buena idea…¿a quién se le ocu­rrió?

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Sobre el autor

Arturo Brizio Carter
Arturo Brizio

Analista Deportivo y Conferencista

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