Los tan esperados Juegos Olímpicos ya llegaron y con ellos, esa espectacularidad que solo otorga la perfección.
La sublime gimnasia, el denodado esfuerzo de los nadadores, la maravilla de ver a un ser humano levantando el doble de su peso, el drama del boxeo, el futbol en sus dos ramas y la reina de todas las pruebas, el atletismo.
París es, en mi opinión, la ciudad más hermosa del mundo. He tenido, por cuestiones turísticas o por mi actividad como árbitro, la posibilidad de conocer un buen número de urbes y aunque mi top-3 es otro, la llamada “Ciudad Luz” sigue dominando el firmamento.
A lo mejor usted se preguntará cuáles son mis lugares favoritos y para no dejarlo con la duda le platico: Cuernavaca, Ciudad de México y Madrid, en ese orden.
Una época le decía a mi esposa Isela que, si yo fuera rico, iría una vez al año a la capital de España y a Buenos Aires, Argentina.
Hoy, desgraciadamente, los hermanos pamperos no la pasan bien con la seguridad y la economía.
Pero acá lo importante es que arrancaron los Juegos con una inauguración fastuosa.
La verdad, se mandaron estos compas con un evento colosal.
También he escuchado comentarios adversos, pero vienen de gente tan pequeña intelectualmente, que no valen la pena.
Hay una controversia por el tema de la utilización de la famosa pintura de ‘La última cena’ con propósitos de enaltecer la diversidad. R
espetando la opinión de los demás, creo que no es un tema religioso ni se atentó contra la Biblia o el catolicismo.
En todo caso, que reclame el maestro Da Vinci que, por lo que sus biógrafos señalan, era bueno para el trompo, la pelea y el descontón barriobajero.
Para la delegación azteca ya cayó la primera medalla. Bronce en tiro con arco por equipos y, para variar, corrió a cargo de las damas.
La seguridad es todo un tema en la capital francesa. Importante recordar que los islamistas se las tienen sentenciada por las burlas de un importante medio, Charlie Hebdo, a su fundador, el profeta Mahoma.
También ha circulado la nota de que a una nadadora brasileña la corrieron de la villa olímpica.
Dicen que un día antes de su competencia, Ana Carolina Vieira, se salió sin permiso y agarró el pedo. No la culpo y la neta, ¡qué envidia!
Las únicas representantes del balompié mexicano en esta justa veraniega son las árbitras.
Ya dirigieron Alemania ante Australia en la categoría femenil y ahora van con los varones en el juego Nueva Zelanda contra Francia, a efectuarse en Marsella.
Katia Itzel García, acompañada de la gran Karen Díaz y Sandra Ramírez, seguirá haciendo historia en esta actividad que, no sobra decirlo, le ha dado más brillo a nuestro país que el otorgado por sus futbolistas.
Lo mejor está por venir. Le deseamos a nuestros atletas que, pese al poco apoyo recibido por las autoridades, puedan regresar triunfadores que, de hecho, el estar ahí los convierte en mitos. ¡Ya estamos en París!
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