Ir al contenido principal

La temporada de un club de gran tradición en nuestro balompié, como es el Santos de La Laguna, produce sensaciones muy poco gratas.

Ahora que se habla tanto de la multipropiedad en el balompié nacional, poniendo especial atención en Pachuca y León, bueno sería recordar que hay otros tres grupos que cojean de la misma pata.

Uno de ellos es televisión Azteca, propietaria y administradora de Puebla y Mazatlán. Ambos equipos están condenados, al ser los dos últimos en la tabla de cocientes, a pagar la multa que les permite no descender.

De esta manera, Los “Cañoneros” ingresarán a las arcas federativas 80 millones de pesos, mientras que los de “La Franja”, tendrán que depositar 47.

Otro poseedor de dos franquicias es el Grupo Caliente, con Xolos y Querétaro, ambos eliminados del torneo y, finalmente, el Grupo Orlegui, propietario de Atlas y Santos.

Los rojinegros pagaron la tercera pena más alta, 33 kilos y los verdiblancos, quedaron arribita y con serias posibilidades de tener que entrarle a San Juan bailando, el próximo año futbolístico.

¿Cuándo se perdió la brújula del proyecto santista?

El propietario de Orlegui es el señor Alejandro Iraragorri, joven y exitoso empresario que, en su momento, recibió el respaldo de Grupo Modelo.

Ya establecido como único dueño de Santos, decidió adquirir al Atlas y no solo eso, sino que puso sus miras en el balompié español.

De esa manera, se hizo de los derechos federativos del Sporting de Gijón, de la Segunda División en la Madre Patria.

Del Santos campeón, frecuente animador de la “Fiesta Grande” y por cuyas filas han pasado grandes jugadores, queda poco y nada.

El divorcio con su afición se refleja en un graderío vacío, cuando lo normal eran los llenos hasta las banderas.

El señor Iraragorri enfrenta cargos por evasión fiscal y lavado de dinero en contratos con futbolistas.

Actualmente reside en España y no se ha podido llevar a cabo diligencia alguna en ese asunto.

El presidente del club era un abogado de nombre Dante Elizalde, tipo ecuánime y trabajador, sin embargo, le dieron las gracias y ahora el mandamás es el hijo del propietario, Alejandro.

Aleco, como le dicen de cariño, trajo como entrenador a Fernando Ortiz, quien fuera jugador de la escuadra coahuilense.

Bajo el mando del “Tano”, el equipo ganó solo dos partidos, empató uno y perdió ¡catorce!, para terminar con una magra cosecha de siete puntos, cargando el “farol rojo” del campeonato y con la humillación del peor torneo desde que llegaron a la Primera División.

Fue tan malo su accionar que, en todos los partidos, la figura fue su guardameta Carlos Acevedo, pese a encajar la friolera de 36 goles en su arco, más de dos por partido en promedio.

Si sumáramos los puntos de los dos equipos de Orlegui este torneo, darían 25. Apenas les alcanzaría para un Play In.

El divorcio con la afición va para largo. Ojalá haya un golpe de timón y no se deje a la deriva a este gran equipo de futbol. Lo que sucede con ellos es…una pena.

Añadir Diario de Morelos como fuente preferida de Google de forma gratuita.

Mantente informado con las últimas noticias de actualidad.

Activar ahora

Sobre el autor

Arturo Brizio Carter
Arturo Brizio

Analista Deportivo y Conferencista

Ver biografía