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Bajo la lupa: Soñar cuesta caro

Deportes
Arturo Brizio Carter
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Bajo la lupa: Soñar cuesta caro

La historia que está escribiendo el futbolista mexicano Santiago Giménez, da como para un libreto de telenovela o una película de acción.

A los veintitrés años, el hijo del “Chaco” ya jugó en el equipo que lo vio nacer, Cruz Azul, cruzó el charco para enrolarse en el futbol holandés y ha firmado un contrato por tres años en uno de los clubes más importantes del orbe, el AC Milán de la Serie A italiana.

El “Bebote”, como le apodan, triunfó en un torneo de mediana estatura, que se ha caracterizado por traer jugadores en evolución, por ende no tan caros, pulirlos y luego venderlos.

Así lo hizo el Feyenoord con Santi, cuya llegada a Lombardía ha sido la de una súper estrella.

Por las filas del Milán han desfilado nombres como José Altafini, brasileño y Giovanni Trapattoni, allá por los 60, cuando ganaron la Champions por vez primera.

También vimos a Kaká, Ronaldinho, el tridente holandés de Rudd Gullit, Frank Rijkaard y Marco Van Basten, Paolo Maldini y Alessandro Costacurta, ambos canteranos, el goleador Zlatan Ibrahimovic, el inconmensurable capitán Franco Baressi y Andriy Shevchenko, portador del número 7 que ahora llevará en los dorsales Giménez.

En el encuentro por los Cuartos de Final de la Copa de Italia, enfrentando en casa a la Roma, Santi ingresó de cambio e inmediatamente se hizo sentir.

Una brillante asistencia para Joao Félix culminó con el tercer y definitivo tanto del cuadro “rossonero” para avanzar a la siguiente ronda.

Milán no ha pasado buenos ratos en los tiempos recientes. Sus números lo tienen situado a la media tabla, todavía lejos de los lugares para acceder a las competencias europeas y esto tiene enojados y molestos a sus aficionados.

Las contrataciones no han dado fruto o por lo menos, no el que se esperaba, por ello la atención se centra hoy en lo que haga o deje de hacer el ariete mexicano.

Siempre me ha gustado el cuadro milanés. Desde chavo coleccionaba las fotos que aparecían en la revista “Balón” y para el Mundial de México 70, donde Italia perdió la Final ante Brasil, mi ídolo era el “bambino de oro” Gianni Rivera.

Cuando se conmemoraron los 500 años del descubrimiento de América en 1992, se jugó un partido en Vancouver, avalado por la CONCACAF, entre el Porto y el Milán.

Me correspondió el honor de dirigirlo y fue una de las más hermosas experiencias de mi vida profesional.

El trofeo era una enorme carabela trabajada en plata y la levantó “il grande capitano”, Franco Baressi luego de ganar uno por cero.

Volviendo al tema de Giménez, considero que llega en un estado físico, mental y futbolístico pleno, aunque el triunfo puede ser en ocasiones, circunstancial.

Que caigan los goles, el no sufrir alguna lesión o caer de la gracia del técnico son algunos imponderables que debe afrontar el atleta de élite.

Trabajo y disciplina, que ya los trae, ayudarán a que los buenos vientos le acompañen. El sacrificio puede ser grande… soñar cuesta caro.

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Sobre el autor

Arturo Brizio Carter
Arturo Brizio

Analista Deportivo y Conferencista

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