Si la fase regular del campeonato mexicano de la Primera División hubiera completado las diecisiete jornadas, tendríamos algunas sorpresas, como lo voy a comentar. La principal noticia sería ver hasta arriba en el tablero a las Chivas Rayadas. Considero que es el equipo que mejor juega al futbol y la dirección técnica de Gabriel Milito, sin aspavientos y payasadas, vaya que ha dado resultado. ¿Les alcanzará para ser campeones? Esa es la cuestión.
Pero de que el proyecto fructifica y dará para varios años de alegrías para la fiel afición rojiblanca, no queda duda. Cruz Azul, dirigidos por el inmamable estratega argentino Nicolás Larcamón, cerró en el segundo lugar.
Plantel y banca tiene de sobra y no se le debe menospreciar. Ya hablamos sobre lo bien que juega Guadalajara, pero el cuadro que mejor domina su estilo de juego, es, sin duda, el Toluca. Además, tienen en el banco a un ganador nato como Antonio Mohamed. Se han lesionado titulares indiscutibles como Alexis Vega y Marcel Ruiz, y aunque estuvieran sanos, no jugarían la Liguilla por ser convocados al Tricolor.
El “turco” ha sabido suplir su puesto y su función, demostrando sapiencia y liderazgo. No se daba mucho por Pumas y quedaron en el cuarto sitio. Buenas contrataciones y recuperación de la garra que debe caracterizar a la institución. Lástima que no me identifique con la filosofía, bastante baratita por cierto, de su entrenador.
Pachuca y su equilibrio entre extranjeros y canteranos acabó en quinto. Si logran hacer valer la localía, le pueden meter un susto hasta al miedo. La gran sorpresa es el Atlas, quien, como en la parábola del “Hijo pródigo”, retornó al redil al técnico que los hizo bicampeones.
Diego Cocca ha hecho un estupendo trabajo con un plantel limitado en hombres, nombres y presupuesto. Enhorabuena y que así siga. Tigres y América terminaron empatados en puntos y francamente, decepcionaron, sin embargo, nunca se les puede dar por muertos. Simplemente recordar que los norteños son los actuales subcampeones y que las Águilas, en uno de sus títulos, vinieron desde el Play-in para coronarse.
La gran decepción es Monterrey. Con un gasto exorbitante, cesando al entrenador a medio torneo, sin brújula, plan de juego, estrategia ni objetivos, queda fuera por demeritos propios. Jugadores con pecho de hielera, cínicos y desvergonzados, han hecho de Rayados una caricatura, que ofende a la raza que los sigue por millares. De ahí en más, los típicos nadadores de muertito.
Mazatlán en la gira del adiós, Santos, una lágrima, Puebla dejado de la mano de su dueño y así podríamos seguir. Tres casos me brincan: Necaxa, León y Atlético de San Luís. Son instituciones serias, pero en busca de los fines, se han olvidado de los principios. Ojalá que, por el bien de ellos y de sus seguidores, replantearan sus miras, dejando de ser una simple comparsa en la Liga. Esta sería la hipotética Fiesta Grande, solo…si el torneo acabara hoy.