El pasado lunes asistí, en calidad de invitado, a la ceremonia de votación del “Salón de la Fama” del futbol.
Como ya es del dominio público, han quedado entronizados dieciocho nuevos miembros, pero quiero comentar que a siete de ellos, tuve el privilegio de compartir cancha y a otros los vi jugar en mi niñez.
A Walter Ormeño, gran arquero, Jaime Belmonte, autor del gol que le dio a México el primer punto en un Mundial y Sepp Maier, campeón del Mundo con Alemania los vi en el estadio.
Rodrigo “Pony” Ruiz es uno de los mejores pasadores de la historia. Me tocó pitarle desde su llegada a México y en la muy productiva etapa como elemento del Santos de la Comarca Lagunera. Independientemente de su calidad, puedo dar fe de que se trata de todo un caballero, dentro y fuera del terreno de juego.
Un guardameta elegante y a la vez elástico fue Hernán Cristante. Escribió gloriosas páginas en el libro de oro de los Diablo Rojos del Toluca.
El argentino es uno de esos jugadores que siempre serán bienvenidos, aportando y dejando escuela.
En la eliminatoria para asistir al Mundial de Francia 98, fui designado para arbitrar el partido entre Chile y Venezuela a jugarse en Santiago, la capital andina.
En ese partido Iván Zamorano impuso una marca, vigente hasta la fecha, de ser el único futbolista en marcar cinco goles en el mismo partido en una eliminatoria mundialista.
Esta hazaña la hizo ese día y hasta se dio el lujo de fallar un penal.
Siempre que coincidimos, recordamos el hecho y nos abrazamos con afecto. Jugadorazo.
En la Copa América de 1993 dirigí en la bella Ciudad de Cuenca, Ecuador, el juego Paraguay vs Brasil, dentro de la fase de grupos.
Ahí pude constatar la inmensa presencia de un atleta inconmensurable: José Luís Chilavert.
Líder, carismático y muy propio en su trato con la autoridad, por lo menos conmigo en ese partido.
Inglaterra ante Colombia, ciudad de Lens, Francia, Mundial 98. Tiro libre a favor de los británicos. El balón entró en el mero ángulo tras describir una parábola increíble. ¿El autor?
David Beckham. Ese día le pegaron un baile a los “cafetaleros”.
Campeón con América y Necaxa arbitrando yo. Se decía que cuando el “flaco” Peláez ganaba el frente, ya podías cantar el gol. Independientemente de su calidad, Ricardo es un ser humano de primera, a quién quiero como a un hermano.
En los Cuartos de Final de Francia 98, se jugó un espectacular partido en Marsella: Argentina vs Holanda. Tras la expulsión de Ariel “Burrito” Ortega, el empate se rompió con un golazo de Dennis Bergkamp y la Albiceleste quedó fuera.
Era un verdadero equipazo y fue una lástima su prematura eliminación.
Al sonar el silbatazo final, el gran Diego Simeone se dejó venir y me dijo de todo. Como ya había terminado, me tomé la libertad de mandarlo, con todas sus letras, a chingar a su madre.
Esta semana quedó abierto el telón que los conducirá…al Salón de la Fama.
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